Crea ahora tu curso en línea y conviértete en un “Edupreneur”

¿Qué es un edupreneur?

Actualmente para nadie es un misterio que, debido a la pandemia y el confinamiento, la forma de trabajar de muchas personas está cambiando. Por desgracia, este cambio que ha sido tan positivo para el mundo digital, ha incluido el cierre de muchos negocios físicos, los cuales se han visto forzados a digitalizarse, reinventarse, o morir en el intento.

Dentro de esta reinvención, muchas personas han estado buscando formas de monetizar sus conocimientos, experiencia y habilidades. En estos últimos meses la educación en línea ha tomado un lugar de privilegio. Existe, en efecto, un nombre en particular para denominar a estos emprendedores educativos: “edupreneur”, término que en inglés es el resultado de la suma de Educación + Emprendedor (education + entrepreneur). Los Edupreneurs, que traducido al español sería algo así como “Eduemprendedores”, conocen la trascendencia de su rol en esta nueva normalidad; la construyen día a día educando a la audiencia, brindando conocimientos de un tema en específico o ayudándole a desarrollar una habilidad en particular.

¿Por qué debería crear un curso en línea?

Simple: es rentable, atractivo, entretenido y te permite vivir la gratificante experiencia de saber que estás ayudando a otros a crecer y perfeccionarse en aquello en lo que tú eres bueno, en tu área de expertise. Tú mismo eres una fuente de recursos inagotables.

Dale un vistazo a estas ocho razones que te entrego acá, y mira lo fácil que puede ser crear, vender y comenzar ya tu propio curso online para convertirte en un edupreneur.

1.- Sólo necesitas tus conocimientos

Tal cual. No necesitas certificados especiales o credenciales de nada para crear un curso. Lo que sí necesitas es conocer muy bien tu área, saber muy bien de lo que estás hablando, algo que sólo podrás conseguir en base a tu experiencia y a tus conocimientos. Te sugiero de todos modos darle un propósito a la creación de tu curso, así podrás estar seguro de que vas a estar entregando un valor agregado con tu producto.

2.- La competencia se está llevando a tus clientes

Puede que estés conciente de este detalle o puede que no, pero en este exacto momento hay muchísima gente buscando aprender “justamente eso” en lo que tú eres un experto. Si no te apuras en crear tus propias formaciones, tus competidores —que obviamente es gente de tu misma área—, muy probablemente ya estén monetizando sus propios conocimientos y, al mismo tiempo, fidelizando a una audiencia que podría haber sido tuya.

¿Realmente tienes ganas de entregarle tan preciado tesoro a tu competencia? Considera que tus mismos clientes, aquellos que permanecen consumiendo el servicio o producto que actualmente tú les brindas, estarán muy probablemente interesados en aprender más sobre el área, y ¡ups! están buscando algo que tú no estás ofreciendo.

3.- Lo creas una vez, lo vendes quinientas…

Sean envasados, grabados o en vivo, una de las cosas excelentes de los cursos online es que estarás creando algo que podrás vender muchas veces. Ya has creado tu contenido y ya has organizado tu temario; incluso si es un curso por video llamada, el núcleo de tu producto ya está hecho.

Puede que decidas impartir tu curso una determinada cantidad de veces al año, con un número limitado de inscripciones, o quizá quieras mantener tu curso permanentemente abierto y que sea tu alumno quien decida su propio horario formativo. No importa cómo decidas ofrecerlo: es tuyo y puedes venderlo cuando quieras o cuando lo estimes conveniente.

4.– Te ubica en un lugar de autoridad de tu área

Esto no me voy a cansar de repetirlo: es como escribir un libro. Crear y vender un curso online te posiciona como un experto y referente de tu área. Pasas de ser un profesional destacado a un formador, una autoridad, alguien que enseña a otros cómo se hace el trabajo. Es decir, alguien que tiene mucha experiencia y conocimientos en su campo. Piensa en esto como usuario: “por algo está enseñando a otros, ¿no?”.

5.- Obtienes publicidad para tu negocio

Al posicionarte como autoridad en tu área llamas la atención. Ningún referente de sea cual sea su campo pasa desapercibido para otros. Es esta misma autoridad la que aprovecharás para promocionar no sólo tus cursos, sino otras áreas de tu negocio, ya sea a través de colaboraciones en blogs temáticos, info noticias, podcasts, videos, etc. ¿Te imaginas participando en un streaming como “invitado estrella”?

6.- Independencia geográfica

Esto es libertad para trabajar cuando quieras y desde donde quieras. Tu academia online básicamente estará alojada en tu laptop, por lo que puedes llevarla a cualquier lugar que desees, incluso si tus clases son a través de video llamada.

7.- Sin gastos en materiales

A diferencia de una academia física, una formación virtual no precisa de imprimir 50 copias de una guía de ejercicios, ni incurrir en gastos de material para tus alumnos. Todo se maneja en línea, toda gestión, interacción educativa, administrativa y comercial, como por ejemplo la publicidad y promoción, es completamente virtual.

8.- Interesante ingreso complementario

No sólo podrás disfrutar de las ventas que tu emprendimiento genere de forma directa, sino que también podrás generar contenido en formato curso para complementar y darle un valor agregado y diferencial a tu producto. Imagina que eres distribuidor de máquinas de coser: perfectamente puedes añadirle a tu producto un curso para aprender a utilizar a fondo y sacarle el máximo provecho a dicha máquina. Y así con cualquier producto o servicio.

No importa la forma en que decidas incluir tu curso como complemento de tu producto, al hacerlo puedes ofrecer un importante elemento de diferenciación y valor frente tu competencia.

Como hemos visto en varios artículos ya, la creación de cursos online se ha convertido en una interesante y muy importante fuente de nuevos ingresos. En estos días extraños que nos ha tocado vivir, donde de un día a otro fuimos “lanzados” y, en algunos casos, un poco obligados a digitalizar nuestros negocios y costumbres, es complejo incluso para las grandes compañías permitirse lujos como depender de una única entrada de recursos. ¡Ni hablar si ésta pasa por una interacción persona a persona con el cliente! Los cursos online son una gran fuente de ingresos, a prueba de pandemias. Utiliza todas esas habilidades, todos esos conocimientos y monetízalos. Tu experiencia es un bien valioso para otras personas. Así es que ya puedes comenzar a pensar en cómo se va a llamar tu próxima movida emprendedora que te convertirá en un “edupreneur”: tu propio curso online.

¿Cuántos tipos de cursos conoces?

Uno de los pasos clave en la creación y desarrollo de un curso en línea —y en general de cualquier curso—, es saber con exactitud cuál es el objetivo final que se persigue. En base a esto, debemos conocer las distintas alternativas con las cuales podremos llevar a nuestros alumnos a dicho fin.

Ya hemos conversado, en artículos anteriores, los pasos que debes seguir para crear un curso. Uno de los puntos fundamentales de este proceso es escoger la temática de tu curso.  Una vez que hayas decidido el tema, viene el momento de determinar qué quieres lograr en tus alumnos con tu formación. ¿Para qué o quién estás dictando tu curso? ¿Qué valor agregado obtendrán tus alumnos al cursar contigo? La creación de un plan de estudios orientado a un objetivo claro puede convertirse en un increíble aporte de innovación y cambio para tus alumnos. Tipos de cursos hay muchos; siempre va a depender de todas las consideraciones que debes tener presente a la hora de la planificación.

Revisemos algunas de estas categorías entre las cuales podrás elegir distintos niveles: básico, intermedio, avanzado, con Certificación, etc. Incluso puedes entregar parte de este curso gratis, por ejemplo una charla preliminar, a fin de que tus alumnos tengan la total claridad de qué es lo que recibirán al inscribirse contigo. Acá te cuento cómo funcionan alguno de estos cursos y su formato.

Un “mini-curso”

Es la síntesis del curso completo. Son muy populares actualmente, especialmente en las formaciones de mayor costo. En estos mini-cursos, que pueden ser de una a cuatro clases, se entrega contenido de valor educativo, y muchas veces se puede profundizar más respecto a ciertos temas. Lo aconsejable acá es entregar contenido de algunas áreas del temario que resulten realmente atractivas. Su objetivo es claro: darle a los alumnos una idea de lo que podrán encontrar en el curso completo.

Curso de Evaluación

Este formato es más que nada una orientación en la cual el alumno puede evaluar sus habilidades en determinada área. Su elaboración es muy simple y no requiere una gran cantidad de tiempo invertido. Por lo general son gratuitos, ya que uno de los principales objetivos es funcionar como lead magnet a fin de nutrir tu base de datos de correos.

Cursos de Orientación

Estos cursos son ideales para quien ya tiene una academia formada o cuyo proyecto educativo consiste en la oferta de varios cursos. Por lo general son gratuitos; la idea es mostrar a los alumnos los contenidos de distintas formaciones y darles una muestra de cómo funciona la academia, qué recursos tiene, con qué materiales se cuenta, cómo es la comunidad interna, la funciona comunicación con los instructores, etc.

¿Vas notando ya que realmente cada paso de un proceso formativo puede convertirse en un curso?

Cursos en Directo

Son un formato muy utilizado antes de cualquier lanzamiento grande. Su principal medio de comunicación son las sesiones programadas en directo, ya sea por alguna plataforma más tradicional (YouTube, Zoom, Meet), o a través de algún streaming de pago (webinars), lo que permite tener un mayor control de los alumnos que están interesados en el proceso, además de grabar la sesión, la que estará disponible por el tiempo que estimes conveniente.

Las sesiones en vivo pueden ser informativas, debates en un foro de discusión, etc. Los materiales que se entregan al final son, por lo general, una transcripción de la sesión en vivo y archivos descargables de las presentaciones.  Usualmente se abre un canal donde los alumnos pueden evacuar sus dudas, por WhatsApp o Telegram, por ejemplo. Es importante en este punto contar con un grupo de apoyo en redes para dar respuesta a las dudas e inquietudes de los alumnos.

Talleres

Los talleres son un tipo de mini-curso, pero mucho más elaborado, donde el instructor entrega conocimientos específicos a los alumnos, quienes tratarán de seguir las instrucciones al pie de la letra para obtener un resultado similar. Lo bonito de los talleres es que pueden ser, literalmente, de casi cualquier cosa: desde artesanía, pintura, manualidades, idiomas, meditación, yoga, hasta contabilidad, informática, marketing, etc.

Cursos Académicos Tradicionales

Estos son los cursos con una estructura académica clásica, que generalmente son validados por instituciones de educación superior. Muy utilizados antes de cursar algo que tenga una duración más larga, por ejemplo “Introducción a la Programación”. Cada sección consiste en una introducción a los distintos contenidos del curso, donde son expuestos y comentados, junto a una pequeña evaluación de habilidades. Este tipo de formación es el que utilizan los docentes por excelencia.

Cursos de Formación Profesional

Estos cursos son utilizados por las empresas para capacitar a sus empleados en cualquier área de su competencia, y así lograr un mayor compromiso de su parte en términos de permanencia y productividad. Agregan a los trabajadores inscriptos conocimientos, habilidades y nuevas competencias a desarrollar ya sea en grupo o en equipo. La formación corporativa es sin duda la que mayoritariamente utiliza este formato educativo.

Los Cursos “Days Challenge”

Nombres como “El 10 Days Challenge” o “Desafío de 30 días” son cursos que, bajo el nombre de desafío o challenge, intentan llevar al alumno por un camino de pequeños logros diarios o semanales, que van en aumento en cuanto a dificultad. El desafío final por lo general suele ser algún tipo de interacción real aplicando lo aprendido, ya sea en su propio negocio o con clientes de verdad. La ventaja que tienen estos cursos es que van paulatinamente internando al alumno hacia un objetivo.

Cursos de Certificación

A diferencia de los de Formación Profesional, los cursos de certificación no necesariamente son corporativos. Cualquier profesional debidamente calificado puede extender un certificado que garantice las habilidades y competencias que el alumno ha obtenido durante el desarrollo del curso. Sin embargo, hay áreas que son más exigentes que otras, y a veces no basta la certificación de un profesional conocido en su rubro. Por lo general, requieren del aval de alguna institución educativa o de alguna organización privada o gubernamental con más peso y prestigio.

Cursos de Cambio Conceptual

Estos cursos son muy interesantes. No pretenden entregar o enseñar ninguna competencia en particular, pero sí buscan darle un giro a la óptica que el alumno tenga sobre algún tema. Son muy utilizados para el desarrollo de las soft skills, como por ejemplo varias técnicas de Mindfulness, concentración, oratoria, puntualidad, habilidades sociales, automotivación, adaptabilidad, inteligencia emocional, etc.

Cursos Complementarios a los Productos Físicos

Tal como su nombre lo indica, son un complemento al producto que se vende en tu negocio, a fin de que el usuario/alumno pueda sacar el mayor partido posible a su recién adquirido bien. Son muy populares los cursos de optimización del uso de equipos informáticos, smartphones y otros elementos propios de la tecnología con la que actualmente contamos. No se trata sólo de un Manual de Uso, se entregan tips y datos interesantes, por ejemplo, a fin de conocer a fondo el producto que se ha adquirido.

Esto es apenas una pequeña muestra de la cantidad de formatos de cursos que podrás encontrar cuando decidas compartir tus conocimientos y monetizarlos para beneficio tuyo y de tus alumnos. Como podrás ver, no existe prácticamente nada que no pueda ser enseñado como una formación estructurada.  Lo único que tienes que hacer es decidirte y tomar acción. Créeme, con un simple estudio de mercado y un buen lanzamiento, tienes alumnos garantizados.

¿Estás preparado para crear tu primer curso online?

Tu primer curso en línea está más cerca de lo que imaginas

En el artículo anterior compartimos una serie de tips y consejos para comenzar a impartir un curso online: cómo definir su contenido, qué herramientas utilizar para desarrollarlo, etc.

Te diste cuenta que no era una tarea tan lejana a tu realidad y que perfectamente puedes convertirte en instructor creando tu propio curso, concentrándote tan sólo en lo que sabes. De hecho, ya tienes claro el tema, los objetivos educativos e incluso bosquejaste un temario.

Ahora es momento de ponerse a trabajar en el curso. Para esto, es necesario que algunas cosas las tengas resueltas.

Primeros pasos

Tiempo

Evalúa cuánto tiempo tardarás en crear tu curso online. Esto va a depender muchísimo del material que ya tengas elaborado, especialmente el que requiere más edición, como los videos. Claramente tardarás muchísimo menos si ya tienes todos los documentos en PDF y los videos grabados, de modo que sólo se trate de organizar los contenidos, crear guías de estudio y evaluaciones. Si no tienes más que una gran idea y alguno que otro contenido de valor por ahí, tardarás más; pero no desesperes, porque todo consiste en organizarse bien. La mejor forma para comenzar a elaborar contenido es armar un temario: desde lo más general hasta lo más específico.

Así es que si sólo debes organizar el material que ya tienes, y si le dedicas unas dos horas al día, tu curso puede estar listo en una semana. De ahí en adelante la ventana de tiempo va a depender de ti.

¿Será muy caro?

Es relativo. Nuevamente va a depender de los medios que hayas decidido utilizar para crear tu curso. Por supuesto que escribir textos en Word tendrá un costo mucho menor a realizar un video, donde además necesitarás un equipo más o menos decente para grabar tu contenido. Ok, siempre puedes utilizar tu teléfono de alta gama, o con características especiales para el audio y el video, pero no es recomendable. Estás tratando de vender un curso que has creado, tienes que poner lo mejor de ti en esta empresa para que salga todo  lo más cerca posible a lo perfecto. Puedes conseguir los elementos necesarios prestados, arrendarlos, o por supuesto comprarlos. Considéralo como una indispensable inversión que —y que no te quepa duda— recuperarás en el corto plazo.

Pero no todo es texto y video grabado. Hay muchas herramientas que están disponibles, incluso gratuitas, para que puedas volcar el contenido de tu curso en distintos formatos y enriquecerlo de manera voluptuosa. Uno de mis favoritos son los Webinars, que consisten en transmisiones por video donde puedes desarrollar los temas de tu curso, acompañándote de una presentación que mostrarás compartiendo pantalla. Además de esto, puedes dejarlo grabado, compartir material de descarga, links hacia artículos relacionados, etc.

Mi favorito: los podcasts. De a poco este sistema se ha ido valorizando mucho, tanto por creadores de contenido como por sus consumidores. Voy a dejarlo mencionado acá porque tengo pensado profundizar más adelante sobre esta maravilla desde donde tus alumnos incluso pueden tomar las clases mientras van conduciendo su auto.

¿Es muy difícil?

La primera vez que armé un curso —al final del artículo te revelaré de qué era, es muy friki para este momento—, estaba perdidísima. Sentía que me había embarcado en un lío del que ya no podría salir. Encima iba a tener que dictarlo como parte del programa del área de extensión de una prestigiosa Universidad. Como ya estaba comprometida, no me quedó más alternativa que calmarme y sentarme a trabajar.

¿Qué hice? Comencé a elaborar un temario y, basándome en mis conocimientos y lógica del asunto, logré redactar, de lo más general a lo más detallado, el contenido de mi curso. Utilicé todos los recursos con los que contaba en esos años: blogs temáticos, foros de discusión (sí, soy de esos años), conferencias a las que había asistido, charlas de las que formé parte como expositora, libros, muchos libros, etc. No dejé nada sin revolver para armar mi contenido. Lo increíble fue que, una vez que armé la estructura del curso, el resto fluyó como un río hacia el mar: directo, natural, espontáneo. Me di cuenta de que todos los temores que tenía eran exclusivamente el miedo a salir de mi zona de confort,  a enfrentar un desafío nuevo que, si bien me apasionaba, me resultaba a la vez amenazante. Finalmente, nada de lo que me ponía nerviosa sucedió. Armé ese curso y sí, me fue muy bien: no podía creer que tuviera tantos alumnos.

Entonces, la respuesta a la pregunta sobre la dificultad: no, no es difícil. Sólo precisa organización, dedicación y voluntad, algo que NOS SOBRA cuando estamos trabajando en un proyecto con el que nos sentimos cómodos. Toma tu blog, organiza tus artículos, busca las grabaciones de esos talleres que has dado, arma algo con eso. Aunque sea una prueba, lo importante acá es sacudirse los nervios, la confusión, lo “cómodos” que estamos en nuestra zona de confort y dar el primer paso.

¿Es rentable?

Una de las peores cosas que pueden hacer los creadores de cursos y formaciones es hacer promesas que no se cumplen y plantear metas imposibles: si alguien te ofrece un curso donde te promete que vas a hablar chino mandarín, de cero a cien, como un hablante nativo en sólo tres semanas y a un precio increíble, ¿lo comprarías? Lo primero que piensas es que nadie habla de la más absoluta nada a manejarse como un nativo del idioma —de ningún idioma—, en tres semanas. La promesa es incumplible, el precio es absurdo. El curso no funcionará, aunque su valor sea un chiste. Ese curso es “humo” y estás ante un “vende-humo”. Punto.


Y esta es una de las principales razones por las cuales tu curso DEBE TENER EL VALOR QUE MERECE. Si armas un tremendo curso, con un contenido impresionante, nivel premium, en el cual has dejado las pestañas y el alma en crearlo, y vas a cobrar dos dólares, nadie te va a tomar en serio. Tu público objetivo pensará que estás tratando de “venderles humo”.

Tu curso será rentable si cobras lo que realmente vale, con los pies en la tierra, de forma profesional y consistente.

Tu curso será rentable si conoces a tu público objetivo, si resuelves un problema que los aflija, si enseñas nuevas habilidades que les faciliten llegar a otros lugares y si ayudas a otros a alcanzar un objetivo valioso a un precio justo.

Tus conocimientos son oro en las manos de profesionales más jóvenes, de gente con menos experiencia, tanto en términos laborales como en hobbies. Los cursos online son una gran oportunidad para monetizar tus conocimientos; tienen un enorme potencial para generar ganancias, incluso de hasta seis cifras. Puedes encontrar desde una pequeña conferencia en línea, algo más interactivo como un webinar, hasta entrenamientos intensivos de días con alojamiento incluido, etc. Los valores son otro universo de posibilidades: encontrarás cursos desde unos pocos cientos de dólares hasta cifras insólitas, como certificaciones de 20 o 30 mil dólares.

Sin embargo, cambiar la vida de las personas, ayudarles compartiendo tus conocimientos y experiencia, es de un valor incalculable…  Hay cosas que, simplemente, no tienen precio.

PS: Prometí contarte sobre qué fue mi primer curso, jeje. Ok, aquí voy.

Seguramente viste o mejor, leíste El Señor de los Anillos u otra obra de J.R.R. Tolkien. Seguramente has oído hablar al menos del Anillo Único y las palabras en “el idioma de los elfos”… Bueno, uno de esos idiomas élficos era el Quenya, el lenguaje de los Altos Elfos. ¡Oh si! Tan friki como suena. Impartí en el área de extensión de una prestigiosa universidad en Santiago de Chile un curso de Quenya para que mis estudiantes hablaran y escribieran como los Elfos de Tolkien. Escribo Tengwarin (los caracteres élficos) y hablo Quenya.

No sé qué era más nerd: mi curso de Quenya, o la enorme cantidad de alumnos que tenía.

NO ME ARREPIENTO DE NADA

10 consejos imprescindibles para crear tu curso online

¿Quieres demostrarle a tus clientes y prospectos que eres muy bueno en tu área, qué sabes de lo que hablas y que puedes llegar a ser toda una autoridad en tu campo?

Pues entonces toma acción y anímate a crear tu primer curso online. Sí, leíste bien. Es hora de abrir esa caja de conocimientos que tienes almacenados por ahí, tomar toda tu experiencia y comenzar a compartirla con el mundo. No existe mejor forma de mostrar autoridad, sin la necesidad de halagarse a sí mismo, que desarrollar e impartir un curso.

¿Te parece una idea alocada, difícil, no sabes por dónde empezar? No te preocupes, es completamente comprensible sentirte un poco perdido o perdida al principio. Se vienen demasiadas preguntas, todas al mismo tiempo y te mareas un poco.  Por eso, acá te dejo una pequeña lista de ideas que puedes utilizar para comenzar a organizarte en la creación de un curso online exitoso porque créeme, una vez que comiences, no vas a querer parar.

1.  Escoge el tema de tu curso

Antes de nada, el tema de tu curso debe encantarte, fascinarte. No basta que te guste, debes apasionarte por él. Ese mismo sentimiento hará que tu curso tenga ese “algo” especial, que muchos otros no tendrán.

Siempre enfócate en tus propias habilidades, experiencias, talentos o lo que te gusta hacer, ya sea profesionalmente o como hobbie. No necesitas dar una cátedra universitaria sobre física cuántica, tiene que ser un tema que domines, que esté en tu área de expertise.

2.  Averigua si tu curso, tu idea, tiene demanda en el mercado.

Acá te va a tocar investigar el mercado. Hay un error muy, pero muy frecuente que se comete en esta fase, y es pensar que si existe mucha competencia en tal o cual tema, tu curso no tiene posibilidades. Es común ponerse a pensar  “esta gente lleva años enseñando, yo recién comienzo, me van a pasar por encima”. ERROR.  Si hay muchos cursos dictándose en el área que has escogido, es porque la demanda es alta. Piensa en esos mismos creadores que te han desanimado minutos atrás por su experiencia y trayectoria. ¿Crees que se han pasado horas creando un curso online para que nadie lo compre? ¡Por supuesto que no!  Ellos saben que si la demanda es alta es porque hay interés en el tema. No se te vaya a ocurrir pensar que “no vas a tener alumnos” sólo porque hay mucha gente enseñando lo mismo. La única forma en la que no tengas alumnos en un curso de alta demanda, es que lo hagas y lo mantengas en secreto, sin decírselo a nadie… Investiga más a fondo sobre el área que quieres trabajar y no te quedes con un par de “googleadas”.

3. ¿Cómo saber si mi curso tiene posibilidades?

Esto va ligado a lo que te comentaba en el punto anterior. Si te sientes algo inseguro o insegura sobre cómo debes comenzar a investigar si tu curso tiene chances de tener éxito, puedes empezar por verificar estos puntos:

  • ¿Hay gente hablando del tema?
  • ¿Hay gente buscando información o preguntando sobre el tema?
  • En los cursos de la competencia, ¿hay un vacío en los contenidos? ¿Algo que deberían contemplar pero que están dejando pasar, o están hablando de ello muy superficialmente?

Si respondiste “sí” a al menos dos de estas preguntas, y tu idea tiene un matiz de originalidad, un valor agregado que otros no tienen, ten por seguro que tu curso tiene muchas posibilidades de venderse muy bien.

4.  ¿Dominio web y Landing?

Tienes que tener claro si el curso que quieres ofrecer estará dentro de tu actual web, siendo una extensión de tu mismo negocio, si quieres que el o los cursos estén aparte pero mantengan tu marca, o si definitivamente prefieres que todo esté por separado.

En cualquiera de estos casos, vas a tener que crear ya sea una página nueva, un subdominio, o comprar un dominio aparte y montar tus cursos ahí, y para esto necesitas una Landing Page: una web donde tus potenciales alumnos lleguen y sean guiados de manera simple hacia la acción que requieras, por ejemplo suscribirse para recibir novedades en un boletín de noticias respecto a cursos o inscribirse.

Si optas por un dominio aparte para esta área, te recomiendo que mantengas la identidad de tu negocio. Ya sea el logotipo, algo así como “creado por”, los colores de tu marca, la tipografía, etc. Aunque sea un proyecto aparte, no dejes de marcar presencia.

5. Desarrollo del curso en línea

Con todas las decisiones anteriores tomadas, planificadas y en espera de concretarse, es momento de organizar el contenido de tu curso.

Lo primero que debes establecer es el objetivo de aprendizaje de tu curso, cuáles serán las nuevas habilidades que tus alumnos adquirirán y de qué les servirán en su vida profesional o en su cotidianeidad.

Elabora un esquema de contenidos. Esto lo puedes hacer dividiendo el programa del curso en temas principales y sub-temas. Parte siempre de menos a más, desde lo más simple a lo complejo, desde las bases hasta una mayor dificultad.

Este esquema lo debes tener muy claro antes de ir al paso siguiente.

6. Reúne la información y contenido de tu curso

Cuando comiences a volcar los contenidos que has decidido incluir en tu curso, el proceso de recolección de la información que saldrá de tu cabeza, de libros, de archivos y de todo aquello que formará parte de tu proyecto académico, puede llegar a ser MUY abrumador. No porque sea particularmente complejo, sino por la cantidad de material con la que debes trabajar. Debes tener todo más o menos estructurado (punto anterior) para determinar qué debes incluir y qué debes dejar fuera de tu curso.

Para surfear esta situación aparentemente estresante debes haber establecido el objetivo que quieras lograr con los alumnos tras tomar tu curso (ver punto 5).  Tener este propósito muy claro, te permitirá desechar todo lo que no está alineado con los resultados que esperas obtener tras el proceso de aprendizaje de tus alumnos.

7. Módulos, temario y plan del curso

Llegó el momento de darle forma a todo. Ya seleccionaste el material que utilizarás, habrás establecido los objetivos del curso y sabes qué información incluirás y qué información desecharás.

Puedes confeccionar el temario primero, de acuerdo al proceso de aprendizaje que consideres lógico (recuerda, de menos a más). Es momento de crear los módulos, las unidades, lecciones, etc., de un modo lógico, progresivo, de manera que construyan una secuencia fluida de estudio.

8. El “Cómo”

Es el momento de establecer la mejor manera de entregar cada lección del curso, y acá el abanico de opciones es muy amplio. Lo más usual es que los cursos se compongan de videos y textos, a lo que se le agrega contenidos de lectura recomendada, pero no es la única forma. Acá te dejo algunas alternativas a los videos y los pdf:

  • Considera seriamente los podcasts, que últimamente han levantado un vuelo que años atrás era inimaginable.
  • Desarrolla contenidos visuales sean lo suficientemente completos, pero no saturados, con el fin de entregar mucha información en un formato muy amigable.
  • Elabora actividades relacionadas con las lecciones y su dificultad.
  • Crea dinámicas pensando, preferentemente, en que éstas sean realizadas de forma individual. En los cursos online no es aconsejable armar “grupos de trabajo”, ya que por lo general, la gente prefiere manejar sus tiempos a su gusto.

Crea todo tu curso asegurándote que sus contenidos estén entregados de la forma más atractiva posible, manteniendo un buen equilibrio entre las herramientas visuales, audios, textos y por supuesto las prácticas, para garantizarles a tus alumnos una gran experiencia de aprendizaje.

9. ¡En marcha!

Bueno, todo creado, todo grabado, los pdf en su lugar, listos para comenzar. Tu curso ya está en condiciones de ser lanzado a tu público objetivo o cliente ideal. Pero si piensas que tu trabajo con tu curso ha terminado, te sugiero que le des una vuelta más a esta idea, porque ahora es cuando comienza la etapa que justifica toda la preparación que has estado haciendo durante estos días: es hora de vender tu curso.

Y para este fin, necesitas una estrategia de lanzamiento y de marketing para promoverlo.

Hay muchas cosas que debes evaluar:

¿Publicarás anuncios en Facebook o Instagram? ¿Google Ads, quizá? ¿LinkedIn? ¿Tienes una lista de e-mails, de suscriptores? ¿Tienes alguna estrategia de marketing de contenidos en mente, de redes sociales?

Lo sé, son muchas preguntas, y la lista puede ser perfectamente mucho más larga. Hay muchos matices en un lanzamiento y elementos a considerar dependiendo de la plataforma que escojas. Todo esto afectará directamente al precio de tu curso.

10. ¿Cuánto cobro por mi curso?

La pregunta del millón. Tienes un precio en mente, pero al comentarlo con colegas te dirán que estás regalando tu trabajo, mientras otros te preguntarán si se te soltó un tornillo. Lo cierto es que no existe un precio bueno o malo para un curso. Tampoco hay muchas “referencias” de mercado, ya que en una misma área puedes encontrar excelentes cursos en 297 dólares, y algunos desastres que bordean los dos mil dólares. En este punto, el precio lo tienes que poner tú: estudia y compara tu proyecto de curso con similares de tu competencia; interiorízate de cuál es el agregado de valor que los lleva a cobrar determinado precio por sus cursos, qué ofrecen, qué les falta, etc. Esto lo puedes realizar incluso a la par del proceso investigativo. Una vez que tengas esta información, ya estarás en condiciones de ponerle un precio a tu curso.

Un consejo: nunca pongas un precio muy bajo respecto a tu competencia, aunque sea tu primer lanzamiento. Esto puede generar la impresión de que tu curso es inferior en términos de calidad. Puedes hacer una oferta de 24 horas, pero preocúpate de respetar esta oferta, que realmente el descuento termine tras 24 horas. Sé coherente y camina paso a paso en esta materia, sobre todo si tienes considerado hacerlo por tu cuenta.

¡Buena suerte!

Ventajas de la educación online que no puedes dejar pasar

Comenzando el día

Suena el despertador: 8:50

Te levantas, tomas un vaso de agua y, con tu ropa más cómoda o quizás incluso en pijamas, te diriges a tu espacio de estudio o trabajo en casa. Enciendes tu notebook, abres la página que buscas, ingresas con tu usuario y a las 9 en punto, comienzas una nueva clase en la academia de e-learning en la que te matriculaste. Estás estudiando online.

¿Estudiar online?

La verdad, nadie quiere hablar más de la Pandemia, lo sé; estamos todos hartos del tema y no vemos la hora de que esto termine. Pero no podemos negar ni dejar de lado la importancia que ha tenido en nuestra vida diaria. Ha sido para todos un cambio importante de paradigma y el sector educativo ha sido particularmente sacudido. Como decía en el post anterior, son millones los estudiantes de todo el mundo, de todas las edades, que han debido enfrentarse de golpe a este nuevo desafío, y los espacios de instrucción han debido estar a la altura de la inmensa demanda que les llegó de un momento a otro. Pero ¿nos gusta la educación en línea? ¿Nos gusta esto de estudiar online?

La respuesta viene en dos letras, una es con tilde: Sí.

Son tantos los beneficios de este sistema educativo que en poco tiempo se ha elevado al podio de los triunfadores donde hoy se encuentra. Y no sólo hablamos de lo que sucede en un contexto de emergencia sanitaria como el que vivimos actualmente; este fenómeno se viene dando desde hace bastante tiempo, y en nuestro lado del mundo desde hace un par de décadas.

Podemos rastrear los primeros esbozos de lo que hoy conocemos como educación en línea bastante más atrás en el tiempo de lo que podríamos imaginarnos. Ya en los años 60, algunas universidades en Estados Unidos integraron un sistema de educación online que funcionaba gracias una red de computadoras interconectadas. No era un curso propiamente dicho, pero se dictaban algunas cátedras y eso le permite calificar para este punto.

Pasaron varios años más hasta que en 1984, la Universidad de Toronto, Canadá, ofreció oficialmente el primer curso en línea.  Pocos años después, la Universidad de Phoenix en Estados Unidos, se convirtió en la primera institución educativa del mundo íntegramente en línea. Ofrecía cursos de Pregrado y Maestrías.  Competía a la par con la educación por correspondencia. Nadie imaginó en aquellos tiempos el potencial que tenían frente a sus ojos; estaba naciendo un nuevo paradigma educativo, una nueva forma de comprender el aprendizaje y un cambio radical en la manera en la que entendemos la pedagogía.

Hoy en día, la Universidad Nacional Abierta Indira Gandhi en la India, es la universidad más grande del mundo, con alrededor de 4 millones de estudiantes matriculados y activos, la mayoría de los cuales recibe hoy educación a través de métodos online.  ¿Imaginas lo que deber haber sido el 2020 en esa universidad? Alrededor de 4 millones de estudiantes recibiendo clases en línea ¡y lo lograron!

Lo bueno, lo malo… y lo mejor

La masificación de internet le dio un empujón sin precedentes al sistema educativo online. De pronto, todo el conocimiento del mundo estaba a un click de distancia y, con el correr de los años, en nuestras propias manos. Los beneficios por sobre los sistemas tradicionales son ridículamente sólidos. No quiero entrar en la disyuntiva sobre qué método es mejor; después de todo ejercí muchos años como docente presencial de educación superior y las experiencias vividas las atesoro con mucho afecto, así es que mejor hablemos de las ventajas de la educación online.

La gran flexibilidad que ofrece.

La agenda la armas tú, el horario lo regulas tú, el tiempo diario que le dedicas lo organizas tú, porque en la mayoría de los casos no estás atado a un horario fijo. Y aun así, en los casos donde el curso se imparte en un horario determinado por algún sistema de video llamada, los alumnos que no alcanzan a asistir a esas horas pueden disfrutar de las lecciones en formato envasado, ya que por regla general éstas quedan grabadas. Prácticamente puedes revisarlas en cualquier momento las veces que necesites, tomar apuntes, transcribirlas… Todo esto en cualquier instante del día, cualquier día de la semana. No es necesario desajustar todo para adaptarlo a los horarios de las clases: las clases se adaptan a tu horario.

Una importante reducción de costos.

No necesitas gastar en locomoción ni pasar horas en el transporte público. Todos esos costos e incomodidades desaparecen con un simple “Enter”. Los materiales requeridos son básicamente cualquier ordenador que tengas y una conexión a internet (algo que ibas a tener de todos modos ¿no?). Los textos de estudio son un link de descarga que ya viene incluido en el valor del curso, y en caso de necesitar adquirir alguno como complemento, puedes hacerlo en formato eBook, que cuesta incluso menos de la mitad que un libro físico. El ser menos costoso que los métodos de enseñanza tradicionales y el necesitar de menor infraestructura física, hace que la educación online sea mucho más amplia y económica.

La enorme variedad de cursos disponibles.

Hoy en día, prácticamente no hay nada que no puedas aprender online. Desde artesanías a finanzas; desde filosofía a comercio; desde programación a teología. Incluso canto y yoga. No existe prácticamente área alguna que no haya sido tocada por el e-learning.  Entra a Google y busca, por poner un ejemplo loco, “curso de crianza de medusas”. Seguro que hay alguno por ahí 😉

Experiencia multicultural.

La educación en línea permite establecer contactos y generar redes de colaboración con otros estudiantes de ideas afines en todo el mundo, compartiendo puntos de vista y favoreciendo la ejecución de los proyectos académicos en conjunto. Desde una óptica más humanista, la experiencia con personas de otras naciones e incluso de otros continentes, permite una importante apertura cultural y fomenta la adaptación a entornos diferentes

Tiempo en cantidad y calidad.

Más allá del tiempo ganado en movilización y organización de una clase, la educación online permite que los alumnos tengan una comunicación más fluida con el docente, aun cuando en su mismo grupo de estudios haya una gran cantidad de alumnos. El formato de enseñanza tradicional, en este sentido, se podría decir que es menos práctico en términos de orientación personalizada. Los estudiantes no siempre pueden recibir una atención exclusiva para aclarar conceptos, ya sea por tiempo, espacios, etc.  El e-learning no presenta este problema debido a que, a pesar de no estar físicamente presentes, la conexión con el profesor es mucho más rápida y cómoda. Además, los debates en línea sobre distintas temáticas y el tiempo que instructores puedan dedicar a aclarar una por una las dudas que puedan surgir en el evento, es mucho mayor y menos extenuante para todos. El rendimiento académico de los estudiantes mejora y también mejoran sus habilidades de resolución de problemas y comunicación.

Y voló…

El e-learning ha evolucionado mucho más allá de lo que jamás se pudo pensar en sus orígenes. Ya no consiste solamente en un monólogo de un profesor hablando a una audiencia silente; el papel del estudiante ha pasado de ser pasivo a activo; de ser un oidor pasó a ser un elemento resolutivo en su propio proceso de aprendizaje y, gracias a esta dinámica, la eficacia de la educación online puede equipararse sin ninguna objeción al aprendizaje en el aula. Además de contar actualmente con una amplia aceptación, la educación online abre la ventana del conocimiento hacia límites que hoy en día son difíciles de establecer. El futuro del e-learning es más que prometedor y tú también puedes ser parte de esta revolución de la enseñanza, pero sobre este tema te contaré en un próximo artículo.

Keep Healthy!!!