Ventajas de la educación online que no puedes dejar pasar

Comenzando el día

Suena el despertador: 8:50

Te levantas, tomas un vaso de agua y, con tu ropa más cómoda o quizás incluso en pijamas, te diriges a tu espacio de estudio o trabajo en casa. Enciendes tu notebook, abres la página que buscas, ingresas con tu usuario y a las 9 en punto, comienzas una nueva clase en la academia de e-learning en la que te matriculaste. Estás estudiando online.

¿Estudiar online?

La verdad, nadie quiere hablar más de la Pandemia, lo sé; estamos todos hartos del tema y no vemos la hora de que esto termine. Pero no podemos negar ni dejar de lado la importancia que ha tenido en nuestra vida diaria. Ha sido para todos un cambio importante de paradigma y el sector educativo ha sido particularmente sacudido. Como decía en el post anterior, son millones los estudiantes de todo el mundo, de todas las edades, que han debido enfrentarse de golpe a este nuevo desafío, y los espacios de instrucción han debido estar a la altura de la inmensa demanda que les llegó de un momento a otro. Pero ¿nos gusta la educación en línea? ¿Nos gusta esto de estudiar online?

La respuesta viene en dos letras, una es con tilde: Sí.

Son tantos los beneficios de este sistema educativo que en poco tiempo se ha elevado al podio de los triunfadores donde hoy se encuentra. Y no sólo hablamos de lo que sucede en un contexto de emergencia sanitaria como el que vivimos actualmente; este fenómeno se viene dando desde hace bastante tiempo, y en nuestro lado del mundo desde hace un par de décadas.

Podemos rastrear los primeros esbozos de lo que hoy conocemos como educación en línea bastante más atrás en el tiempo de lo que podríamos imaginarnos. Ya en los años 60, algunas universidades en Estados Unidos integraron un sistema de educación online que funcionaba gracias una red de computadoras interconectadas. No era un curso propiamente dicho, pero se dictaban algunas cátedras y eso le permite calificar para este punto.

Pasaron varios años más hasta que en 1984, la Universidad de Toronto, Canadá, ofreció oficialmente el primer curso en línea.  Pocos años después, la Universidad de Phoenix en Estados Unidos, se convirtió en la primera institución educativa del mundo íntegramente en línea. Ofrecía cursos de Pregrado y Maestrías.  Competía a la par con la educación por correspondencia. Nadie imaginó en aquellos tiempos el potencial que tenían frente a sus ojos; estaba naciendo un nuevo paradigma educativo, una nueva forma de comprender el aprendizaje y un cambio radical en la manera en la que entendemos la pedagogía.

Hoy en día, la Universidad Nacional Abierta Indira Gandhi en la India, es la universidad más grande del mundo, con alrededor de 4 millones de estudiantes matriculados y activos, la mayoría de los cuales recibe hoy educación a través de métodos online.  ¿Imaginas lo que deber haber sido el 2020 en esa universidad? Alrededor de 4 millones de estudiantes recibiendo clases en línea ¡y lo lograron!

Lo bueno, lo malo… y lo mejor

La masificación de internet le dio un empujón sin precedentes al sistema educativo online. De pronto, todo el conocimiento del mundo estaba a un click de distancia y, con el correr de los años, en nuestras propias manos. Los beneficios por sobre los sistemas tradicionales son ridículamente sólidos. No quiero entrar en la disyuntiva sobre qué método es mejor; después de todo ejercí muchos años como docente presencial de educación superior y las experiencias vividas las atesoro con mucho afecto, así es que mejor hablemos de las ventajas de la educación online.

La gran flexibilidad que ofrece.

La agenda la armas tú, el horario lo regulas tú, el tiempo diario que le dedicas lo organizas tú, porque en la mayoría de los casos no estás atado a un horario fijo. Y aun así, en los casos donde el curso se imparte en un horario determinado por algún sistema de video llamada, los alumnos que no alcanzan a asistir a esas horas pueden disfrutar de las lecciones en formato envasado, ya que por regla general éstas quedan grabadas. Prácticamente puedes revisarlas en cualquier momento las veces que necesites, tomar apuntes, transcribirlas… Todo esto en cualquier instante del día, cualquier día de la semana. No es necesario desajustar todo para adaptarlo a los horarios de las clases: las clases se adaptan a tu horario.

Una importante reducción de costos.

No necesitas gastar en locomoción ni pasar horas en el transporte público. Todos esos costos e incomodidades desaparecen con un simple “Enter”. Los materiales requeridos son básicamente cualquier ordenador que tengas y una conexión a internet (algo que ibas a tener de todos modos ¿no?). Los textos de estudio son un link de descarga que ya viene incluido en el valor del curso, y en caso de necesitar adquirir alguno como complemento, puedes hacerlo en formato eBook, que cuesta incluso menos de la mitad que un libro físico. El ser menos costoso que los métodos de enseñanza tradicionales y el necesitar de menor infraestructura física, hace que la educación online sea mucho más amplia y económica.

La enorme variedad de cursos disponibles.

Hoy en día, prácticamente no hay nada que no puedas aprender online. Desde artesanías a finanzas; desde filosofía a comercio; desde programación a teología. Incluso canto y yoga. No existe prácticamente área alguna que no haya sido tocada por el e-learning.  Entra a Google y busca, por poner un ejemplo loco, “curso de crianza de medusas”. Seguro que hay alguno por ahí 😉

Experiencia multicultural.

La educación en línea permite establecer contactos y generar redes de colaboración con otros estudiantes de ideas afines en todo el mundo, compartiendo puntos de vista y favoreciendo la ejecución de los proyectos académicos en conjunto. Desde una óptica más humanista, la experiencia con personas de otras naciones e incluso de otros continentes, permite una importante apertura cultural y fomenta la adaptación a entornos diferentes

Tiempo en cantidad y calidad.

Más allá del tiempo ganado en movilización y organización de una clase, la educación online permite que los alumnos tengan una comunicación más fluida con el docente, aun cuando en su mismo grupo de estudios haya una gran cantidad de alumnos. El formato de enseñanza tradicional, en este sentido, se podría decir que es menos práctico en términos de orientación personalizada. Los estudiantes no siempre pueden recibir una atención exclusiva para aclarar conceptos, ya sea por tiempo, espacios, etc.  El e-learning no presenta este problema debido a que, a pesar de no estar físicamente presentes, la conexión con el profesor es mucho más rápida y cómoda. Además, los debates en línea sobre distintas temáticas y el tiempo que instructores puedan dedicar a aclarar una por una las dudas que puedan surgir en el evento, es mucho mayor y menos extenuante para todos. El rendimiento académico de los estudiantes mejora y también mejoran sus habilidades de resolución de problemas y comunicación.

Y voló…

El e-learning ha evolucionado mucho más allá de lo que jamás se pudo pensar en sus orígenes. Ya no consiste solamente en un monólogo de un profesor hablando a una audiencia silente; el papel del estudiante ha pasado de ser pasivo a activo; de ser un oidor pasó a ser un elemento resolutivo en su propio proceso de aprendizaje y, gracias a esta dinámica, la eficacia de la educación online puede equipararse sin ninguna objeción al aprendizaje en el aula. Además de contar actualmente con una amplia aceptación, la educación online abre la ventana del conocimiento hacia límites que hoy en día son difíciles de establecer. El futuro del e-learning es más que prometedor y tú también puedes ser parte de esta revolución de la enseñanza, pero sobre este tema te contaré en un próximo artículo.

Keep Healthy!!!


Comienza a enseñar online ahora

La asistente aburrida

Hace muchos años atrás (realmente muchos), me desempeñaba como Asistente Ejecutiva Bilingüe de primer nivel en una empresa líder en su rubro. Debo reconocer que, aunque jamás estudié administración ni nada relacionado con el área, tuve mucha suerte y siempre encontré trabajos en gerencias y directorios. Profesionalmente no me podía quejar, económicamente tampoco. Pero siempre sentía internamente una especie de “desazón”; después de todo yo me había preparado para ser Traductora Intérprete, no asistente de alta jerarquía. Me sentía un poco como un pollo en un corral ajeno.

La vida transcurría entonces monótonamente.

Un día, conversando con amistades sobre lo bueno que sería tener ingresos adicionales, uno de ellos habló sobre la cantidad de empresas que estaban necesitando capacitar a su personal en el idioma inglés. Recuerdo un par de miradas dirigidas a mí hasta que alguien comentó, con mucha convicción: “Y tú, ¿por qué no enseñas inglés? Sabes hablar al derecho y al revés, de sobra podrías hacerlo”. Mi respuesta fue con ironía, “seguro, el lunes empiezo”. Me reí, no lo tomé en serio y seguimos la conversación con otros temas. Luego me fui a casa, terminé el día como de costumbre y me retiré a dormir. Fue al día siguiente, mientras despertaba, cuando recién le tomé el peso a la posibilidad: “Momento… ¿Y por qué no?”

La profe de inglés

Comencé haciendo clases particulares en distintos niveles a ejecutivos, empresarios y administrativos. Al principio me hacía tiempo después de mi horario laboral para ejercer esta nueva senda de la “docencia”, pero cada vez las horas libres se me iban ajustando más, y como utilizaba un sistema que resultó ser tremendamente efectivo (toda la clase era en inglés, no importaba el nivel), me estaban surgiendo más alumnos: cada vez más personas querían que les enseñara el idioma y mi tiempo se extinguía como fogata bajo la lluvia. Tuve que tomar una decisión: por un lado mi monótono trabajo de oficina y por otro, un entretenido trabajo con horarios flexibles que manejaba yo, en el área que me gustaba e incluso con mejores ingresos. Supongo que ya adivinaste qué fue lo que decidí… En efecto. Renuncié a mi trabajo de oficina, a los horarios rígidos y comencé a dedicarme a la enseñanza en modalidad freelance: mis tiempos, mi agenda. Recorrí varias instituciones de educación superior, daba clases particulares a uno o más alumnos, tuve mis primeras experiencias con el e-learning en una compañía que me contrató para trabajar en modo remoto, desde mi casa. Aproveché de estudiar y perfeccionarme en la universidad, tenía mucho más tiempo para mis hijos y una buena fuente de ingresos que iba en aumento.

Las razones de por qué me aparté de esa senda son varias e incluyen entre medio un gran cambio de país con todo lo que ello involucra, pero… no son motivo de este artículo y quizá más adelante me anime a compartirlo 😉

Un experto en ascenso

Hoy estamos viviendo una época muy especial y los conocimientos que cada uno tenga sobre tal o cual tema son inmensamente valorados porque, seamos sinceros, aunque nos de un poco de temor pensar en impartir cursos, hay que considerar que siempre habrá alguien que sabe menos que uno y necesita aprender justamente eso que tú puedes enseñarle.

Los beneficios de dictar un curso sobre tu propia área de expertise son, además de económicamente gratificantes, personalmente muy enriquecedores. La experiencia de dar y recibir es ciertamente satisfactoria. ¡Y jamás fue más simple que hoy, que podemos hacer todo esto en línea! Cada día los cursos online se convierten en algo más cotidiano, y mucha más gente ofrece estos cursos como una extensión natural de sus productos o servicios, ya que existe una gran demanda de personas que quieren aprender bajo esta modalidad.

Dictar un curso sobre tu profesión u oficio en formato de e-learning te ubica en un muy agradable lugar de autoridad. Veamos, no es que de un día a otro te vayas a convertir en un super experto que llaman de todo el mundo para dar conferencias internacionales, pero tu imagen profesional sí se verá favorecida. Vas a marcar una gran diferencia frente a tu competencia.

Ni siquiera necesitas tener una enorme audiencia para enseñar o a quienes dictarles tu curso. La audiencia la vas construyendo a medida que te vas posicionando y enseñando lo que ya sabes hacer; es esa misma audiencia la que te ayudará a ser visto como un entendido en la materia porque, de nuevo, ellos necesitan aprender justo eso que tú sabes. No están a tu mismo nivel y quieren estarlo, por tanto son tus alumnos los que te situarán como alguien versado en tu campo. Serán inspirados por ti.


Cuanto más enseñes, más gente te verá como un experto, y por defecto, tendrás más oportunidades de enseñar. Harás nuevas conexiones con la gente, te divertirás y, ya ubicado como un referente en tu área, te pedirán que des charlas, que participes en podcasts y te invitarán a hacer colaboraciones en canales de video de otras personas que justamente están en tu misma área. Construyes tu lugar a la par que más gente va descubriendo tu experiencia y su propio potencial. Este tipo de exposición es particularmente valiosa para un emprendedor, porque aumentan tus oportunidades de ser visto por grandes clientes. ¡Sí, funciona como un excelente método de captación de clientes!

“Los cursos en línea bien posicionados y por supuesto, bien ejecutados por lo general son aquellos que resuelven un problema muy puntual para un nicho muy específico”.

Aprender enseñando

Esto es lo que se dice un “win-win”. Enseñar a otros te ayuda a aprender aún más. En términos generales, cuando explicamos algo a otras personas lo vamos entendiendo mucho mejor nosotros mismos; vamos descubriendo aquellos puntos que son más débiles en nuestro conocimiento de un área y profundizamos en ello. Nos quedan en evidencia algunas “lagunas” que podamos tener y que no sabíamos que estaban ahí, por tanto nos sumergimos más aún en las aguas de la información. Cuando compartimos esta información, la organizamos mucho mejor en nuestra mente: si vamos a enseñar a alguien, prestamos más atención a los puntos más importantes.

Vivimos una época en la que el mundo está cambiando a tal velocidad que muchas habilidades que antes se consideraban imprescindibles ya no lo son tanto, y competencias que antiguamente nos parecían lejanas hoy se dan por conocidas. Actualmente, el e-learning se ha convertido en un gran impulsor para que las personas y las empresas se adapten rápidamente a los vertiginosos cambios que experimentamos a diario.

En esta era digital debemos procurar optimizar el uso de la tecnología para nuestro propio beneficio. Tenemos literalmente toda la información en nuestras manos, y tú tienes todo lo que se necesita para entregar tus conocimientos al mundo.

¿Te animas?

PS: si deseas revisar más en detalle otros beneficios de la educación online, como costos, alcance, intercambio cultural, te invito a que revises mi otro artículo donde profundizo un poco más sobre este tema en este link: https://www.linkedin.com/posts/activity-6755962207646838784-sLb-