Comienza a enseñar online ahora

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La asistente aburrida

Hace muchos años atrás (realmente muchos), me desempeñaba como Asistente Ejecutiva Bilingüe de primer nivel en una empresa líder en su rubro. Debo reconocer que, aunque jamás estudié administración ni nada relacionado con el área, tuve mucha suerte y siempre encontré trabajos en gerencias y directorios. Profesionalmente no me podía quejar, económicamente tampoco. Pero siempre sentía internamente una especie de “desazón”; después de todo yo me había preparado para ser Traductora Intérprete, no asistente de alta jerarquía. Me sentía un poco como un pollo en un corral ajeno.

La vida transcurría entonces monótonamente.

Un día, conversando con amistades sobre lo bueno que sería tener ingresos adicionales, uno de ellos habló sobre la cantidad de empresas que estaban necesitando capacitar a su personal en el idioma inglés. Recuerdo un par de miradas dirigidas a mí hasta que alguien comentó, con mucha convicción: “Y tú, ¿por qué no enseñas inglés? Sabes hablar al derecho y al revés, de sobra podrías hacerlo”. Mi respuesta fue con ironía, “seguro, el lunes empiezo”. Me reí, no lo tomé en serio y seguimos la conversación con otros temas. Luego me fui a casa, terminé el día como de costumbre y me retiré a dormir. Fue al día siguiente, mientras despertaba, cuando recién le tomé el peso a la posibilidad: “Momento… ¿Y por qué no?”

La profe de inglés

Comencé haciendo clases particulares en distintos niveles a ejecutivos, empresarios y administrativos. Al principio me hacía tiempo después de mi horario laboral para ejercer esta nueva senda de la “docencia”, pero cada vez las horas libres se me iban ajustando más, y como utilizaba un sistema que resultó ser tremendamente efectivo (toda la clase era en inglés, no importaba el nivel), me estaban surgiendo más alumnos: cada vez más personas querían que les enseñara el idioma y mi tiempo se extinguía como fogata bajo la lluvia. Tuve que tomar una decisión: por un lado mi monótono trabajo de oficina y por otro, un entretenido trabajo con horarios flexibles que manejaba yo, en el área que me gustaba e incluso con mejores ingresos. Supongo que ya adivinaste qué fue lo que decidí… En efecto. Renuncié a mi trabajo de oficina, a los horarios rígidos y comencé a dedicarme a la enseñanza en modalidad freelance: mis tiempos, mi agenda. Recorrí varias instituciones de educación superior, daba clases particulares a uno o más alumnos, tuve mis primeras experiencias con el e-learning en una compañía que me contrató para trabajar en modo remoto, desde mi casa. Aproveché de estudiar y perfeccionarme en la universidad, tenía mucho más tiempo para mis hijos y una buena fuente de ingresos que iba en aumento.

Las razones de por qué me aparté de esa senda son varias e incluyen entre medio un gran cambio de país con todo lo que ello involucra, pero… no son motivo de este artículo y quizá más adelante me anime a compartirlo 😉

Un experto en ascenso

Hoy estamos viviendo una época muy especial y los conocimientos que cada uno tenga sobre tal o cual tema son inmensamente valorados porque, seamos sinceros, aunque nos de un poco de temor pensar en impartir cursos, hay que considerar que siempre habrá alguien que sabe menos que uno y necesita aprender justamente eso que tú puedes enseñarle.

Los beneficios de dictar un curso sobre tu propia área de expertise son, además de económicamente gratificantes, personalmente muy enriquecedores. La experiencia de dar y recibir es ciertamente satisfactoria. ¡Y jamás fue más simple que hoy, que podemos hacer todo esto en línea! Cada día los cursos online se convierten en algo más cotidiano, y mucha más gente ofrece estos cursos como una extensión natural de sus productos o servicios, ya que existe una gran demanda de personas que quieren aprender bajo esta modalidad.

Dictar un curso sobre tu profesión u oficio en formato de e-learning te ubica en un muy agradable lugar de autoridad. Veamos, no es que de un día a otro te vayas a convertir en un super experto que llaman de todo el mundo para dar conferencias internacionales, pero tu imagen profesional sí se verá favorecida. Vas a marcar una gran diferencia frente a tu competencia.

Ni siquiera necesitas tener una enorme audiencia para enseñar o a quienes dictarles tu curso. La audiencia la vas construyendo a medida que te vas posicionando y enseñando lo que ya sabes hacer; es esa misma audiencia la que te ayudará a ser visto como un entendido en la materia porque, de nuevo, ellos necesitan aprender justo eso que tú sabes. No están a tu mismo nivel y quieren estarlo, por tanto son tus alumnos los que te situarán como alguien versado en tu campo. Serán inspirados por ti.


Cuanto más enseñes, más gente te verá como un experto, y por defecto, tendrás más oportunidades de enseñar. Harás nuevas conexiones con la gente, te divertirás y, ya ubicado como un referente en tu área, te pedirán que des charlas, que participes en podcasts y te invitarán a hacer colaboraciones en canales de video de otras personas que justamente están en tu misma área. Construyes tu lugar a la par que más gente va descubriendo tu experiencia y su propio potencial. Este tipo de exposición es particularmente valiosa para un emprendedor, porque aumentan tus oportunidades de ser visto por grandes clientes. ¡Sí, funciona como un excelente método de captación de clientes!

“Los cursos en línea bien posicionados y por supuesto, bien ejecutados por lo general son aquellos que resuelven un problema muy puntual para un nicho muy específico”.

Aprender enseñando

Esto es lo que se dice un “win-win”. Enseñar a otros te ayuda a aprender aún más. En términos generales, cuando explicamos algo a otras personas lo vamos entendiendo mucho mejor nosotros mismos; vamos descubriendo aquellos puntos que son más débiles en nuestro conocimiento de un área y profundizamos en ello. Nos quedan en evidencia algunas “lagunas” que podamos tener y que no sabíamos que estaban ahí, por tanto nos sumergimos más aún en las aguas de la información. Cuando compartimos esta información, la organizamos mucho mejor en nuestra mente: si vamos a enseñar a alguien, prestamos más atención a los puntos más importantes.

Vivimos una época en la que el mundo está cambiando a tal velocidad que muchas habilidades que antes se consideraban imprescindibles ya no lo son tanto, y competencias que antiguamente nos parecían lejanas hoy se dan por conocidas. Actualmente, el e-learning se ha convertido en un gran impulsor para que las personas y las empresas se adapten rápidamente a los vertiginosos cambios que experimentamos a diario.

En esta era digital debemos procurar optimizar el uso de la tecnología para nuestro propio beneficio. Tenemos literalmente toda la información en nuestras manos, y tú tienes todo lo que se necesita para entregar tus conocimientos al mundo.

¿Te animas?

PS: si deseas revisar más en detalle otros beneficios de la educación online, como costos, alcance, intercambio cultural, te invito a que revises mi otro artículo donde profundizo un poco más sobre este tema en este link: https://www.linkedin.com/posts/activity-6755962207646838784-sLb-

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