Descubre el Inbound Marketing para hacer crecer tu negocio

Inbound, pero sin saberlo

Hace varios meses adoptaste a un adorable cachorrito que te conquistó por su ternura y tranquilidad. Esa paz duró poco, porque desde que llegó a tu casa no para de morderlo todo y de ensañarse con los sillones, pantuflas e incluso su propia cama. Y ahí está su lugar de descanso: todo mordido y con pedazos menos. Necesita nueva cama, pero ya que está creciendo, aprovecharás de comprarle una más grande.

Te sientas frente a tu computador, abres tu buscador favorito y comienzas a buscar camitas para perros. Realizas tu propia investigación, que te llevará a innumerables petshops online, a emprendimientos más pequeños que suelen encontrarse en Instagram, y luego, comparando precios, beneficios y por supuesto calidad, tomarás tu decisión y te contactarás con quienes hayas elegido para adquirir la nueva cama de tu peludín.

Quizá no te enteraste, pero todo lo que estuviste haciendo mientras averiguabas opiniones y comparabas precios, tamaños y materiales es parte de la cadena del Inbound Marketing. ¿Cómo es eso? Quédate leyendo que te explico un poco más de esta increíble forma de hacer negocios en internet.

Marketing más amigable

Si nos ponemos a hurgar en la historia, descubriremos que las más conocidas estrategias de ventas, las convencionales, tienen más de 100 años de antigüedad. Se perfeccionaba, se reorientaba, pero no sufría mayores cambios. Antes de la aparición de Internet y de nuestra actual hiperconectividad, todo dependía del vendedor; él era quien dominaba toda la información que los clientes requerían y se lanzaba en su búsqueda. El vendedor manejaba toda la información de los productos o servicios que los clientes querían adquirir, y éstos debían confiar ciegamente en sus palabras y afirmaciones, porque no había otra forma de hacer las cosas. Era “el experto”.

Ahora te pregunto, ¿cuándo fue la última vez que llamaste a un representante de ventas para que te orientara sobre un producto que deseabas comprar? ¿Te guiaste por lo que viste en televisión o escuchaste en la radio? ¿O realizaste tu propia investigación sentándote frente a tu ordenador y comenzando a googlear características, beneficios, opiniones de otros clientes, etc.? Me imagino que ya vas notando desde hace cuánto tiempo vienes utilizando el Inbound Marketing como consumidor.

El sistema de ventas tradicional utiliza clásicos métodos publicitarios. Los vendedores salen a buscar clientes “en frío”, ya sea visitándolos en sus oficinas, casas, o por teléfono (esas odiosas llamadas de teléfono…)  Este es el modo en que generan sus bases de datos de contactos, o la llamada “cartera de clientes”.

Como consumidor, ¿te parecen agradables estas técnicas? ¿Te gusta que te visiten en tu lugar de trabajo a cualquier hora o que te llamen sin decirte jamás de dónde sacaron tu número, para venderte una máquina de sacar nieve? No, ciertamente no. A nadie le gusta que lo interrumpan ni que traten de convencerlo de necesitar algo que claramente no necesita.  Interrumpir a los consumidores cuando no desean tu producto es un retroceso salvaje a los días del vendedor ambulante. Este contacto en frío es una forma complicada y bastante cara de crear clientes potenciales. Hay muchas empresas, algunas bastante grandes, que siguen haciendo marketing de esta misma manera; no se han empapado del entorno digital que mueve a nuestro mundo y no se arriesgan a tomar nuevas formas de comunicación. Al final del día, siguen sin realmente entender cómo piensa y siente el consumidor del siglo XXI.

¿METODOLOGÍA O FILOSOFÍA?

Vamos al origen del concepto, porque semejante revolución lo merece y sus autores mucho más. Esta cita de la Wikipedia explica el punto de partida del Inbound Marketing.

“El término en inglés Inbound Marketing -que se traduce como ‘marketing de atracción– fue concebido por Brian Halligan, presidente de la empresa norteamericana  Hubspot, en el año 2005. Él mismo publicó un libro sobre el tema junto con Dharmesh Shah en el año 2009, y lanzó la Inbound Marketing University, que ofrece un certificado online en ‘Inbound Marketing’ o ‘Marketing de Atracción’.”

¿Te das cuenta la tremenda visión de Halligan y Shah respecto a cómo se estaba moviendo el mundo? Crearon algo más que una metodología donde hay que ir marcando cada punto. El Inbound Marketing es una filosofía, una forma diferente de entender cómo hacer negocios. En la filosofía Inbound, nadie debe perseguir a nadie, no hay vendedores acosándote 24/7 para tratar de venderte algo que no necesitas. La filosofía Inbound sustenta la Metodología Inbound, donde en lugar de ser tú quien lo salgas a buscar, es el cliente el que llega a ti.

Bueno, pero ¿qué es finalmente el Inbound Marketing?

El Inbound Marketing, o “Marketing de Atracción”, es un método que nos permite captar clientes a través de técnicas de marketing no intrusivas, gracias a la combinación de varias herramientas de marketing digital que aportan valor al consumidor, quien se siente atraído hacia nuestros productos o servicios; es él quien llega a nuestro negocio y establece el contacto. El consumidor llega por decisión propia, así como lo hizo al principio de este artículo la persona que buscaba una camita para su perro y se contactó con el proveedor que más le interesó.

Las empresas que basan sus estrategias en el Inbound Marketing siempre van a utilizar técnicas no invasivas. Se invita al cliente a llegar a nuestro negocio, nosotros no andamos tras él interrumpiendo sus actividades ni tapizándolo de publicidad intrusiva.

Las estrategias Inbound

Las estrategias Inbound no tienen una fórmula exclusiva. A medida que los tiempos cambian o que los mercados se van diversificando, se van adaptando de forma dinámica. Algunos hablan de cinco pasos, otros de siete.

Sus creadores plantearon desde el principio que el Inbound Marketing se sostenía en un ciclo de tres etapas bien definidas: Atraer, Interactuar, Deleitar. 

Atraer

En esta fase, el objetivo es atraer clientes a tu web, blog o medio en el que hayas decidido instalar tu negocio online. La estrategia es generar contenido de valor que llame la atención de tus prospectos y que les resuelva dudas. Este contenido debe ser atractivo para el cliente y estar en sintonía con sus requerimientos. Por esto mismo, debes conocer muy bien sus intereses, inquietudes y resolver gran parte de sus dudas antes que ellos las planteen. De este modo, descubren tu marca y se contactan contigo para obtener más información.

“Brinda respuestas a sus preguntas, soluciones a sus problemas”.

Interactuar

Supongamos que decides entregar tu contenido a través de un sitio web. Cuando estos clientes, que no te conocen, llegan a tu web, deben encontrar suficientes llamadas a la acción, formularios y otras herramientas que recopilen información sobre ellos. Una estrategia que sin duda has visto más de una vez, consiste en un regalo, un infoproducto a cambio de tus datos, que en general no deberían ir más allá de tu nombre y tu e-mail. Así el prospecto obtendrá gratuitamente un ebook, por ejemplo, con contenido de valor que le aporte respuestas a sus inquietudes, y tú obtienes contactos para tu base de datos.

Cuando los clientes estén preparados y con el fin de que los ayudes, te proporcionarán más información de sus requerimientos antes de realizar una compra. Entrégale todas las respuestas con la mayor transparencia posible para ayudarles a tomar una decisión.

“La mejor manera de promocionar tu marca es ofreciendo soluciones, no un discurso de ventas”.

Deleitar

Esta última etapa debe proporcionar a los clientes contenidos de valor, útiles y personalizados, que le brindarán una experiencia encantadora al interactuar contigo o con cualquier persona de tu empresa. Esta interacción puede llegar a convertir a tus clientes en los mejores embajadores de tu marca.

“Nunca olvides que las estrategias Inbound deben girar en torno a tu cliente”.

Te invito a no perderte el próximo artículo referente al Inbound Marketing, donde profundizaremos en los fundamentos de la mentalidad Inbound.

¡Hasta pronto!

Anímate a crear tu Estrategia de Marketing Digital

¿Qué es el Marketing Digital?

Hoy todo el mundo habla del marketing digital. Abres cualquier red social y aparecen publicidades por todos lados relacionadas al marketing digital: cursos, talleres, charlas, webinars… En todas partes ves cosas referentes al marketing digital, como si el universo conspirara obsesivamente. De pronto te encuentras usando estas palabras de forma cotidiana, con mucha comodidad y holgura. Pero ¿conoces realmente lo que es el marketing digital y todo lo que implica?

Definiciones hay muchas, unas más completas que otras; confusión aún más, debido a que se le llama marketing digital a muchas cosas que son parte de éste, instrumentos de los que se vale para ser aplicado, pero que por sí solas no califican para llevarse “el título defintivo”.  Pero entonces ¿qué es el marketing digital? Vamos a lo duro y concreto. La entrada de la Wikipedia a este respecto dice: “La mercadotecnia digital —en español— o marketing digital (también llamado marketing 2.0, mercadotecnia en internet, cybermarketing o cibermercadotecnia), está caracterizada por la combinación y utilización de estrategias de comercialización en medios digitales”.  Bastante buena, aunque tremendamente genérica. Resulta confusa y mareadora. Por ejemplo, si tuvieras que explicarle a un amigo que encuentras en un café y que de manera informal te pregunta de qué se trata, ¿qué le dirías? ¿Le darías una definición así de ostentosa? No, seguramente intentarías explicarle con tus propias palabras, para lo cual debes estar familiarizado con la disciplina. En lo personal, no te recomiendo las definiciones  de diccionarios. Son aburridas y las cosas de memoria nunca funcionan bien.

Qué dice esta otra explicación, obtenida de un webinar donde se trataba este tema: “es una forma de conectar con los potenciales clientes e influir en ellos”. Bueno sí, es uno de los objetivos del marketing digital, pero no explica nada. Me deja con más preguntas que respuestas. ¿Conectar con los clientes potenciales? Bien, pero cómo, con qué, dónde…

Acá dejo otra definición que saqué de unos apuntes que tomé en un taller al que asistí: “Básicamente, el marketing digital se refiere a cualquier esfuerzo activo de marketing por internet”. Me imagino que ya notaste las deficiencias en este punto.

Pero bueno, dejémonos de dar vueltas y vamos al grano. Nuevamente, ¿cómo definimos el marketing digital? ¿Cómo podemos internalizar este concepto? Te cuento cómo fue que a mí me funcionó: entendiéndolo como una estrategia que agrupa a muchas herramientas y acciones que ayudan a una empresa/negocio/emprendimiento a conseguir sus objetivos, ya sean incrementar las ventas, mejorar la percepción de la marca, etc., a través de internet. Si te gusta esta definición, puedes tomarla. A mi me funcionó de maravillas para comprender este inmenso y tremendamente efectivo universo. Existen varias estrategias de marketing digital. Seguramente ya conoces algunas, te manejas con otras o has escuchado hablar de ellas. Las más conocidas o masivas, por nombrar las que más se repiten, son el SEO, el marketing de contenidos, la publicidad PPC, el marketing en redes sociales, el famoso e-mail marketing, el video marketing y el marketing de afiliados. El centro de una estrategia de marketing es el sitio web (si quieres conocer más sobre este tema, te invito a leer el artículo anterior desde este link).

¿Cómo funciona el marketing digital?

El marketing digital trabaja de una manera muy simple: a través de la planificación de una estrategia, un plan detallado sobre cómo utilizar los diferentes canales de marketing que tienes a tu alcance para lograr los resultados que esperas.

En primer lugar, debes especificar cuáles son los objetivos que quieres lograr, como por ejemplo dar a conocer tu marca, vender más o hacer crecer tu comunidad.

Prácticamente al mismo tiempo, debes definir tu cliente ideal, cuál será tu audiencia, a quién irá dirigida tu estrategia. No te sirve de nada invertir grandes cantidades de dinero si te estás dirigiendo a un target “en general”; debes ser ridículamente específico respecto a quién le estás hablando. De este modo, podrás saber dónde se mueve tu cliente ideal, qué lugares de internet visita, dónde interactúa, en qué sitios participa, qué redes utiliza mayormente, etc. Un error muy frecuente que se comete en redes sociales, por ejemplo, es intentar abarcarlas todas. Antes de lanzarte al abismo de Twitter o a las plácidas aguas de Instagram, debes determinar dónde está efectivamente tu audiencia, cuáles son sus hábitos y, con esta información en la mano, planificar tu estrategia.

Ligado a lo anterior, o mejor dicho debido a lo anterior, debes decidir qué canales te ayudarán a alcanzar tus metas. Por ejemplo, si lo que deseas es vender más, lanzar campañas pagadas de avisos en Google Ads o Facebook es un muy buen lugar para empezar. Todo va a depender, de nuevo, de tu cliente ideal. Puedes apoyarte en métricas y otras herramientas muy útiles para conocer los hábitos de tus clientes y determinar cómo puedes comunicarte con ellos de manera óptima. Definir este punto te evitará perder tiempo y dinero en canales que no son adecuados para tu negocio.

En términos muy generales, de eso se trata una campaña de marketing.  Si en este momento te resulta demasiado amplio o confuso, no te preocupes que vamos a ir revisando en futuros artículos las estrategias más utilizadas y efectivas actualmente.

El marketing digital está en constante evolución, siempre incorporando nuevos instrumentos (¡hace dos años nadie sabía lo que era el Tik-Tok Marketing!) Debemos permanentemente estar adaptando nuestro plan de marketing a la realidad que nos rodea. Revisa constantemente qué estrategias están produciendo resultados y cuáles no están funcionando como se esperaba, para así cambiar, reacomodar o replantear tu plan de marketing, ajustándolo para canalizarlo debidamente.

No todos los sistemas funcionan para todos los negocios, por eso es importante que tu estrategia de marketing sea planificada minuciosamente, considerando en primer lugar tus objetivos y a quién te diriges. Si sabes qué es lo que quiere tu audiencia, no hay barreras para lograr las metas que desees alcanzar.

El marketing digital es el sistema que se perfila hoy como una gran alternativa para todos los negocios, y no parece tener la menor intención de ceder su lugar a otro método. En la era de la hiperconectividad en la que vivimos, definitivamente llegó para quedarse.

Ventajas de la educación online que no puedes dejar pasar

Comenzando el día

Suena el despertador: 8:50

Te levantas, tomas un vaso de agua y, con tu ropa más cómoda o quizás incluso en pijamas, te diriges a tu espacio de estudio o trabajo en casa. Enciendes tu notebook, abres la página que buscas, ingresas con tu usuario y a las 9 en punto, comienzas una nueva clase en la academia de e-learning en la que te matriculaste. Estás estudiando online.

¿Estudiar online?

La verdad, nadie quiere hablar más de la Pandemia, lo sé; estamos todos hartos del tema y no vemos la hora de que esto termine. Pero no podemos negar ni dejar de lado la importancia que ha tenido en nuestra vida diaria. Ha sido para todos un cambio importante de paradigma y el sector educativo ha sido particularmente sacudido. Como decía en el post anterior, son millones los estudiantes de todo el mundo, de todas las edades, que han debido enfrentarse de golpe a este nuevo desafío, y los espacios de instrucción han debido estar a la altura de la inmensa demanda que les llegó de un momento a otro. Pero ¿nos gusta la educación en línea? ¿Nos gusta esto de estudiar online?

La respuesta viene en dos letras, una es con tilde: Sí.

Son tantos los beneficios de este sistema educativo que en poco tiempo se ha elevado al podio de los triunfadores donde hoy se encuentra. Y no sólo hablamos de lo que sucede en un contexto de emergencia sanitaria como el que vivimos actualmente; este fenómeno se viene dando desde hace bastante tiempo, y en nuestro lado del mundo desde hace un par de décadas.

Podemos rastrear los primeros esbozos de lo que hoy conocemos como educación en línea bastante más atrás en el tiempo de lo que podríamos imaginarnos. Ya en los años 60, algunas universidades en Estados Unidos integraron un sistema de educación online que funcionaba gracias una red de computadoras interconectadas. No era un curso propiamente dicho, pero se dictaban algunas cátedras y eso le permite calificar para este punto.

Pasaron varios años más hasta que en 1984, la Universidad de Toronto, Canadá, ofreció oficialmente el primer curso en línea.  Pocos años después, la Universidad de Phoenix en Estados Unidos, se convirtió en la primera institución educativa del mundo íntegramente en línea. Ofrecía cursos de Pregrado y Maestrías.  Competía a la par con la educación por correspondencia. Nadie imaginó en aquellos tiempos el potencial que tenían frente a sus ojos; estaba naciendo un nuevo paradigma educativo, una nueva forma de comprender el aprendizaje y un cambio radical en la manera en la que entendemos la pedagogía.

Hoy en día, la Universidad Nacional Abierta Indira Gandhi en la India, es la universidad más grande del mundo, con alrededor de 4 millones de estudiantes matriculados y activos, la mayoría de los cuales recibe hoy educación a través de métodos online.  ¿Imaginas lo que deber haber sido el 2020 en esa universidad? Alrededor de 4 millones de estudiantes recibiendo clases en línea ¡y lo lograron!

Lo bueno, lo malo… y lo mejor

La masificación de internet le dio un empujón sin precedentes al sistema educativo online. De pronto, todo el conocimiento del mundo estaba a un click de distancia y, con el correr de los años, en nuestras propias manos. Los beneficios por sobre los sistemas tradicionales son ridículamente sólidos. No quiero entrar en la disyuntiva sobre qué método es mejor; después de todo ejercí muchos años como docente presencial de educación superior y las experiencias vividas las atesoro con mucho afecto, así es que mejor hablemos de las ventajas de la educación online.

La gran flexibilidad que ofrece.

La agenda la armas tú, el horario lo regulas tú, el tiempo diario que le dedicas lo organizas tú, porque en la mayoría de los casos no estás atado a un horario fijo. Y aun así, en los casos donde el curso se imparte en un horario determinado por algún sistema de video llamada, los alumnos que no alcanzan a asistir a esas horas pueden disfrutar de las lecciones en formato envasado, ya que por regla general éstas quedan grabadas. Prácticamente puedes revisarlas en cualquier momento las veces que necesites, tomar apuntes, transcribirlas… Todo esto en cualquier instante del día, cualquier día de la semana. No es necesario desajustar todo para adaptarlo a los horarios de las clases: las clases se adaptan a tu horario.

Una importante reducción de costos.

No necesitas gastar en locomoción ni pasar horas en el transporte público. Todos esos costos e incomodidades desaparecen con un simple “Enter”. Los materiales requeridos son básicamente cualquier ordenador que tengas y una conexión a internet (algo que ibas a tener de todos modos ¿no?). Los textos de estudio son un link de descarga que ya viene incluido en el valor del curso, y en caso de necesitar adquirir alguno como complemento, puedes hacerlo en formato eBook, que cuesta incluso menos de la mitad que un libro físico. El ser menos costoso que los métodos de enseñanza tradicionales y el necesitar de menor infraestructura física, hace que la educación online sea mucho más amplia y económica.

La enorme variedad de cursos disponibles.

Hoy en día, prácticamente no hay nada que no puedas aprender online. Desde artesanías a finanzas; desde filosofía a comercio; desde programación a teología. Incluso canto y yoga. No existe prácticamente área alguna que no haya sido tocada por el e-learning.  Entra a Google y busca, por poner un ejemplo loco, “curso de crianza de medusas”. Seguro que hay alguno por ahí 😉

Experiencia multicultural.

La educación en línea permite establecer contactos y generar redes de colaboración con otros estudiantes de ideas afines en todo el mundo, compartiendo puntos de vista y favoreciendo la ejecución de los proyectos académicos en conjunto. Desde una óptica más humanista, la experiencia con personas de otras naciones e incluso de otros continentes, permite una importante apertura cultural y fomenta la adaptación a entornos diferentes

Tiempo en cantidad y calidad.

Más allá del tiempo ganado en movilización y organización de una clase, la educación online permite que los alumnos tengan una comunicación más fluida con el docente, aun cuando en su mismo grupo de estudios haya una gran cantidad de alumnos. El formato de enseñanza tradicional, en este sentido, se podría decir que es menos práctico en términos de orientación personalizada. Los estudiantes no siempre pueden recibir una atención exclusiva para aclarar conceptos, ya sea por tiempo, espacios, etc.  El e-learning no presenta este problema debido a que, a pesar de no estar físicamente presentes, la conexión con el profesor es mucho más rápida y cómoda. Además, los debates en línea sobre distintas temáticas y el tiempo que instructores puedan dedicar a aclarar una por una las dudas que puedan surgir en el evento, es mucho mayor y menos extenuante para todos. El rendimiento académico de los estudiantes mejora y también mejoran sus habilidades de resolución de problemas y comunicación.

Y voló…

El e-learning ha evolucionado mucho más allá de lo que jamás se pudo pensar en sus orígenes. Ya no consiste solamente en un monólogo de un profesor hablando a una audiencia silente; el papel del estudiante ha pasado de ser pasivo a activo; de ser un oidor pasó a ser un elemento resolutivo en su propio proceso de aprendizaje y, gracias a esta dinámica, la eficacia de la educación online puede equipararse sin ninguna objeción al aprendizaje en el aula. Además de contar actualmente con una amplia aceptación, la educación online abre la ventana del conocimiento hacia límites que hoy en día son difíciles de establecer. El futuro del e-learning es más que prometedor y tú también puedes ser parte de esta revolución de la enseñanza, pero sobre este tema te contaré en un próximo artículo.

Keep Healthy!!!


Comienza a enseñar online ahora

La asistente aburrida

Hace muchos años atrás (realmente muchos), me desempeñaba como Asistente Ejecutiva Bilingüe de primer nivel en una empresa líder en su rubro. Debo reconocer que, aunque jamás estudié administración ni nada relacionado con el área, tuve mucha suerte y siempre encontré trabajos en gerencias y directorios. Profesionalmente no me podía quejar, económicamente tampoco. Pero siempre sentía internamente una especie de “desazón”; después de todo yo me había preparado para ser Traductora Intérprete, no asistente de alta jerarquía. Me sentía un poco como un pollo en un corral ajeno.

La vida transcurría entonces monótonamente.

Un día, conversando con amistades sobre lo bueno que sería tener ingresos adicionales, uno de ellos habló sobre la cantidad de empresas que estaban necesitando capacitar a su personal en el idioma inglés. Recuerdo un par de miradas dirigidas a mí hasta que alguien comentó, con mucha convicción: “Y tú, ¿por qué no enseñas inglés? Sabes hablar al derecho y al revés, de sobra podrías hacerlo”. Mi respuesta fue con ironía, “seguro, el lunes empiezo”. Me reí, no lo tomé en serio y seguimos la conversación con otros temas. Luego me fui a casa, terminé el día como de costumbre y me retiré a dormir. Fue al día siguiente, mientras despertaba, cuando recién le tomé el peso a la posibilidad: “Momento… ¿Y por qué no?”

La profe de inglés

Comencé haciendo clases particulares en distintos niveles a ejecutivos, empresarios y administrativos. Al principio me hacía tiempo después de mi horario laboral para ejercer esta nueva senda de la “docencia”, pero cada vez las horas libres se me iban ajustando más, y como utilizaba un sistema que resultó ser tremendamente efectivo (toda la clase era en inglés, no importaba el nivel), me estaban surgiendo más alumnos: cada vez más personas querían que les enseñara el idioma y mi tiempo se extinguía como fogata bajo la lluvia. Tuve que tomar una decisión: por un lado mi monótono trabajo de oficina y por otro, un entretenido trabajo con horarios flexibles que manejaba yo, en el área que me gustaba e incluso con mejores ingresos. Supongo que ya adivinaste qué fue lo que decidí… En efecto. Renuncié a mi trabajo de oficina, a los horarios rígidos y comencé a dedicarme a la enseñanza en modalidad freelance: mis tiempos, mi agenda. Recorrí varias instituciones de educación superior, daba clases particulares a uno o más alumnos, tuve mis primeras experiencias con el e-learning en una compañía que me contrató para trabajar en modo remoto, desde mi casa. Aproveché de estudiar y perfeccionarme en la universidad, tenía mucho más tiempo para mis hijos y una buena fuente de ingresos que iba en aumento.

Las razones de por qué me aparté de esa senda son varias e incluyen entre medio un gran cambio de país con todo lo que ello involucra, pero… no son motivo de este artículo y quizá más adelante me anime a compartirlo 😉

Un experto en ascenso

Hoy estamos viviendo una época muy especial y los conocimientos que cada uno tenga sobre tal o cual tema son inmensamente valorados porque, seamos sinceros, aunque nos de un poco de temor pensar en impartir cursos, hay que considerar que siempre habrá alguien que sabe menos que uno y necesita aprender justamente eso que tú puedes enseñarle.

Los beneficios de dictar un curso sobre tu propia área de expertise son, además de económicamente gratificantes, personalmente muy enriquecedores. La experiencia de dar y recibir es ciertamente satisfactoria. ¡Y jamás fue más simple que hoy, que podemos hacer todo esto en línea! Cada día los cursos online se convierten en algo más cotidiano, y mucha más gente ofrece estos cursos como una extensión natural de sus productos o servicios, ya que existe una gran demanda de personas que quieren aprender bajo esta modalidad.

Dictar un curso sobre tu profesión u oficio en formato de e-learning te ubica en un muy agradable lugar de autoridad. Veamos, no es que de un día a otro te vayas a convertir en un super experto que llaman de todo el mundo para dar conferencias internacionales, pero tu imagen profesional sí se verá favorecida. Vas a marcar una gran diferencia frente a tu competencia.

Ni siquiera necesitas tener una enorme audiencia para enseñar o a quienes dictarles tu curso. La audiencia la vas construyendo a medida que te vas posicionando y enseñando lo que ya sabes hacer; es esa misma audiencia la que te ayudará a ser visto como un entendido en la materia porque, de nuevo, ellos necesitan aprender justo eso que tú sabes. No están a tu mismo nivel y quieren estarlo, por tanto son tus alumnos los que te situarán como alguien versado en tu campo. Serán inspirados por ti.


Cuanto más enseñes, más gente te verá como un experto, y por defecto, tendrás más oportunidades de enseñar. Harás nuevas conexiones con la gente, te divertirás y, ya ubicado como un referente en tu área, te pedirán que des charlas, que participes en podcasts y te invitarán a hacer colaboraciones en canales de video de otras personas que justamente están en tu misma área. Construyes tu lugar a la par que más gente va descubriendo tu experiencia y su propio potencial. Este tipo de exposición es particularmente valiosa para un emprendedor, porque aumentan tus oportunidades de ser visto por grandes clientes. ¡Sí, funciona como un excelente método de captación de clientes!

“Los cursos en línea bien posicionados y por supuesto, bien ejecutados por lo general son aquellos que resuelven un problema muy puntual para un nicho muy específico”.

Aprender enseñando

Esto es lo que se dice un “win-win”. Enseñar a otros te ayuda a aprender aún más. En términos generales, cuando explicamos algo a otras personas lo vamos entendiendo mucho mejor nosotros mismos; vamos descubriendo aquellos puntos que son más débiles en nuestro conocimiento de un área y profundizamos en ello. Nos quedan en evidencia algunas “lagunas” que podamos tener y que no sabíamos que estaban ahí, por tanto nos sumergimos más aún en las aguas de la información. Cuando compartimos esta información, la organizamos mucho mejor en nuestra mente: si vamos a enseñar a alguien, prestamos más atención a los puntos más importantes.

Vivimos una época en la que el mundo está cambiando a tal velocidad que muchas habilidades que antes se consideraban imprescindibles ya no lo son tanto, y competencias que antiguamente nos parecían lejanas hoy se dan por conocidas. Actualmente, el e-learning se ha convertido en un gran impulsor para que las personas y las empresas se adapten rápidamente a los vertiginosos cambios que experimentamos a diario.

En esta era digital debemos procurar optimizar el uso de la tecnología para nuestro propio beneficio. Tenemos literalmente toda la información en nuestras manos, y tú tienes todo lo que se necesita para entregar tus conocimientos al mundo.

¿Te animas?

PS: si deseas revisar más en detalle otros beneficios de la educación online, como costos, alcance, intercambio cultural, te invito a que revises mi otro artículo donde profundizo un poco más sobre este tema en este link: https://www.linkedin.com/posts/activity-6755962207646838784-sLb-

¿Está realmente funcionando tu sitio web?

Una necesidad para todos los negocios

Internet se ha desarrollado tan rápido y su alcance es tan amplio que es innegable que se ha convertido en una parte realmente importante en nuestras vidas. Esto no es un misterio para nadie, como tampoco lo es la cantidad de horas que pasa la gente en línea, ya sea navegando por diversión, buscando información, leyendo noticias, comprando, etc. Estas actividades ya son parte de nuestra vida diaria desde hace varios años, y últimamente por razones que todos conocemos, se han visto intensificadas como nunca imaginamos.

Últimamente el mundo ha experimentado rápidos cambios que quizá no estábamos del todo preparados para enfrentar. Estamos luchando contra una epidemia que ha transformado completamente la forma en que vivíamos. Hoy trabajamos desde casa, estudiamos desde casa, compramos desde casa, tenemos reuniones de trabajo… desde casa. La vida social y laboral ha girado casi 180 grados, y todo indica que seguirá así. Pero a pesar de mantener este aislamiento o distanciamiento social, pareciera que estamos más conectados que nunca. El Covid-19,“el bicho”, lo ha modificado todo. Nada, absolutamente nada será igual después de la pandemia, cuando podamos retomar “más o menos” la vida que llevábamos. Han nacido nuevos hábitos de consumo que llegaron para quedarse.

Considerando esto, es natural que el mundo de los negocios también haya sufrido un profundo cambio y masivamente se haya debido trasladar a internet. Tener una página web para recibir y atender a los clientes se ha vuelto crucial; es, en efecto, vital para cualquier negocio. La presencia digital de un negocio o emprendimiento abre las puertas hacia un universo enorme de clientes. Los sitios web existentes han debido ser reformulados, rediseñados y se han debido generar más espacios comerciales en las redes sociales.

Comprender la importancia de un sitio web es esencial para el desarrollo de tu negocio porque —y seamos brutalmente honestos en esto— si hoy no tienes una web, algún formato de página, sea sitio, tienda e-commerce, blog, etc., tu negocio NO EXISTE. Punto. No hay nada más que agregar. Y esto no sólo te perjudicará directamente, sino que beneficiará a tu competencia que sí supo adaptarse a este nuevo paradigma.

Cuando las actividades sociales presenciales se han visto restringidas, un sitio web puede permitir que tu negocio o emprendimiento siga funcionando. De hecho, se convierte en la mejor plataforma para conectarte con tu audiencia. Si tus clientes no pueden acudir libremente a tu tienda u oficina, podrán estar en contacto contigo de igual modo gracias a tu ventana digital. Todo se trata de conectar negocios con su audiencia.

Los beneficios de tener un buen sitio van más allá de tener visibilidad y sobrevivir a la pandemia. Hay mucho más en juego.

El tamaño no importa

Una de las cosas buenas de internet es que el tamaño de tu empresa o emprendimiento no importa. Puedes ser un emprendedor solitario, un pequeño equipo de 5 personas o una mega corporación. Internet no discrimina.

Un sitio web aporta credibilidad a tu negocio y al mismo tiempo te permite proyectar una imagen de éxito; ayuda a construir fiabilidad y a fortalecer tu marca. Esto te da la posibilidad de, entre otras cosas, poder competir casi a la par con las grandes corporaciones.

A las Pymes o emprendimientos cada vez les cuesta más ocupar un lugar en el mercado en comparación con las grandes compañías, cuyos recursos parecieran ser ilimitados. ¿Cómo pueden las empresas pequeñas o nuevas competir y crear su propia identidad digital? Gracias a un sitio web, donde incluso pueden crearse espacios con más funciones y una interfaz más amigable o fácil de utilizar. De hecho, un sitio web puede ayudar a una pequeña empresa a ganar un importante lugar incluso en un mercado más grande y competitivo.

24/7

Tus clientes pueden acceder a tu negocio a través de tu sitio web en cualquier momento o lugar, ya que tu sitio web está en línea y activo las 24 horas del día, 7 días a la semana, durante todo el año.

Este es uno de los beneficios más importantes que un sitio web puede aportarle a tu negocio: visibilidad permanente y continua. No hay horarios de oficina, ni días no laborables, ni festivos. Tus clientes pueden visitar tu negocio cuando lo deseen; a las 2 de la mañana mientras se toman una copa de vino en el living de su casa, o a las 3 de la tarde, mientras están tomando sol en algún balneario durante sus vacaciones. Visitarán tu sitio para cualquier cosa que precisen, ya sea buscar información sobre productos o servicios antes de comprar, o para comparar precios y características de éstos. La mayoría de la gente investiga en línea las alternativas que existen antes de adquirir un producto o servicio, y tener tu “sucursal virtual” abierta cualquier día a cualquier hora (y en cualquier lugar) sólo te traerá beneficios.

No basta una plantilla

Si quieres que tu negocio tenga éxito en el mercado actual, debes tener un sitio web profesional. Es tu identidad en línea, tu columna vertebral digital, el elemento virtual que conectará tu negocio con tus clientes.

Tener un buen aspecto es importante porque tu sitio es, a menudo, la primera impresión que das a tus potenciales clientes. No importa si te han encontrado a través de una búsqueda o han llegado a ti por recomendación; tu sitio web será tu primer contacto y claramente es indispensable que esta impresión sea buena. Necesitas elaborar bien tu propuesta digital, no basta con tomar una plantilla random y cambiarle un par de imágenes. Tu sitio web debe reflejar tu visión y tus valores para que tus clientes se sientan identificados con tu propuesta.

Un sitio web versus un Buen sitio web

Un sitio web es una importante herramienta donde está toda la información que tu empresa quiere mostrarle al público. Ésta debe presentarse de manera clara para que la audiencia pueda encontrarla y leerla fácilmente. Un sitio web de calidad es limpio, organizado, de fácil navegación, actualizado en términos de diseño y estilo. La información que el cliente necesite debe ser fácil de encontrar; indispensables son los botones de redes sociales, otro canal imprescindible a la hora de ofrecer contacto y servicio al cliente.

Un buen sitio web debe verse bien y ser fácil de utilizar en todo dispositivo móvil. La tendencia (en aumento) a utilizar cada vez más los teléfonos móviles para todo tipo de operaciones —desde mandar un mensaje a convertirse en billetera electrónica—, indica que tu sitio web debe construirse y diseñarse cuidadosamente para lograr una interfaz amigable en cualquier teléfono o tablet.

De más esta insistir en que un sitio es de calidad cuando no existen en él errores ortográficos o gramaticales, tampoco imágenes borrosas o de mala resolución. Su contenido íntegro debe ser completo y visualmente atractivo.

¿A quién le escribo?

Un aspecto importante en un sitio web de calidad es el contenido, el que debe estar dirigido específicamente a tu audiencia. Esto es clave a la hora de diferenciarte de tu competencia. Para darle valor al contenido de tu sitio web y llegar a tu público objetivo existen varias técnicas, tanto visuales como de escritura, las que tienen como fin ayudarte a generar más clientes y más ventas.

Un buen sitio web no descuida la forma de comunicarse con su audiencia: conoce a su cliente, se dirige a él, redacta y desarrolla todo su sitio pensando en llegar a él. Ha estudiado sus hábitos, sus gustos y costumbres. Toda imagen, todo diseño, todo texto está dirigido a ese cliente. Le da una respuesta a una pregunta clave: “¿Qué hay en este sitio para mí?”. Debes contestar de entrada esa duda para que tu cliente ideal se quede en tu sitio web y no pase de largo.

Más que una “cara bonita”

Un sitio web puede jugar un papel muy importante como herramienta o plataforma estratégica para que las empresas destaquen y puedan competir. Como te mencionaba, es prácticamente tu oficina en internet, la identidad de tu empresa en el mundo digital. Por tanto no se debe descuidar este aspecto, que muchas veces se reduce a una página visualmente atractiva, pero carente de contenido de valor y que no transmite los beneficios de los servicios o productos que una compañía, negocio o emprendimiento ofrece. No sirve de nada llenarte de frases pomposas y rimbombantes que a tu cliente le dirán poco o nada, de hecho, a tu audiencia no le interesa que seas “un equipo multidisciplinario que se enfoca en brindar excelencia de sus servicios”; a tu cliente le interesa que le resuelvas el problema que tiene, no importa cómo.

Un sitio web es el espacio de tu negocio o emprendimiento en el mundo online (lo sé, sueno un poco majadera, pero no me parece mal repetirlo). En él puedes publicar y compartir información y novedades de tu mercado; puedes realizar branding y situarte en un lugar de autoridad. En tu sitio realizas operaciones comerciales, te conectas y comunicas con tu público generando confianza hacia tus productos o servicios. Es mucho más que un lugar de aspecto agradable e imágenes atractivas, es la herramienta que representará tu identidad personal o la de tu empresa en internet; es tu ventana hacia el mundo digital.