5 razones por las que debes brindar un curso gratuito

Los cursos gratuitos como herramientas de marketing

Esto puede sonar curioso, pero una excelente forma de hacer crecer tu negocio es brindar un curso gratuito.  ¿Cómo es esto posible? Pues bien, imagina este escenario:

– Has creado un curso increíble, con un contenido demoledor. Realmente pusiste el alma en la creación de tu curso y preparaste un lanzamiento hermoso; de hecho, invertiste tiempo y dinero en este proyecto que te hace saltar de emoción, le agregaste una Certificación para hacerlo más profesional, pero llega el día en cuestión y no hay nadie… Nadie se inscribió para tu curso. Sí, muchos preguntaron, pero no dieron el paso siguiente que era adquirir tu curso.

¿Qué sucedió?

Es justamente lo que te preguntas una y otra vez: ¿qué pasó? Estaba todo listo y se veía tan bien, tan “todo en su lugar”, pero no lograste mostrar tu propuesta de valor a tu audiencia. Las principales objeciones son tiempo y precio. Siempre. Tus prospectos se preguntarán mil veces por qué deben gastar tiempo y dinero en ese curso con certificación que ofreces, si no están del todo seguros de la calidad de los contenidos y de la dinámica de aprendizaje que utilizarás.

Este punto, el de “tiempo y dinero”, suele ser muy controversial. Interés existe (otros emprendimientos y empresas ofrecen cursos similares), el tema es que no logras posicionarte en el mercado, por muchos avisos pagos que coloques; no sabes cómo llamar la atención.

Algo que te vendría bárbaro serían testimonios de clientes, reseñas de alumnos. La famosa “Prueba Social”, donde tus propios estudiantes recomiendan tu curso y dan evaluaciones bastante objetivas de cómo fue su experiencia contigo… pero para tener reseñas y testimonios de clientes necesitas que alguien haga tu curso. Lamentablemente eso no sucede y te sientes volviendo a foja cero.

El Curso Gratuito

Seamos bien directos: la única forma de darle a tus futuros alumnos una probada del curso que estás realizando, a fin de que lo evalúen con cierta perspectiva, es entregar un curso gratuito. Y no se trata de regalar “ese” curso que tanto tiempo y esfuerzo te ha tomado construir, sino más bien de una versión “micro”, unas líneas generales, introductorias y/o básicas del curso principal. Considera también la posibilidad de montar como curso gratuito las primeras lecciones de tu curso principal. Incluso para darle un valor agregado a este curso menor, puedes crear una micro-certificación del mismo.

De todos modos, esto no significa que vayas a armar cualquier cosa y ofrecerla como una gran oportunidad si no estás dispuesto a dedicarle trabajo en serio a esta formación gratis. Todo debe tener un valor para el receptor, después de todo, él te estará brindando su tiempo de usuario y su información de contacto a cambio de este curso sin costo económico. De otro modo, la experiencia de usuario de tus alumnos no será buena y no lograrás obtener las ansiadas reseñas, comentarios, testimonios y no te posicionarás en ninguna parte.

Beneficios de dictar un curso gratuito

La resistencia que encontrarás en tus futuros alumnos no es diferente a la resistencia que tú mismo opondrías en una situación similar: el costo económico, no conocer mucho el producto, el sistema de educación online puede ser un poco complejo para quienes no estén familiarizados, etc.

Un curso gratuito resuelve todas estas preocupaciones y ayuda a tus alumnos a tomar decisiones más informadas y seguras.

Revisemos cinco razones por las que deberías considerar seriamente dictar un curso gratuito:

1. Pone a prueba tu producto.

La palabra mágica aquí es “Gratis”. Este tipo de cursos son una gran oportunidad para que tus alumnos conozcan y se familiaricen con el material de la formación, sin sentir ninguna presión por la inversión económica realizada. Obtienes feedbacks genuinos y logras un filtro inmenso respecto a tu público objetivo, ya que aquellos que se han sentido cómodos y han gustado de los contenidos y tu metodología, se quedarán contigo y es mucho más probable que luego estén dispuestos a pagar por uno de tus cursos.

2. Promueve tu marca

Cuesta mucho hacerse de un nombre hoy en día, en el que muchos negocios han tenido que dar un giro de 180° y pasar a la digitalización total de sus emprendimientos. Un curso gratuito te brinda la oportunidad de llegar a mucha gente, incluso al público de tu competencia. Tu nombre se hará conocido y aquellos que ya hayan tomado un curso gratuito contigo podrán compartir sus testimonios y dejarte reseñas.

3. Prueba algo nuevo.

¿Tienes un producto de formación nuevo, una metodología nueva, o quieres experimentar algo sin correr el riesgo de tener clientes insatisfechos porque sienten que les has hecho perder dinero? Bueno, un curso gratuito es una excelente oportunidad para medir la recepción de tu producto curso, para presentar su contenido, mejorar todo lo que detectes como punto débil, ver cómo funcionan formatos nuevos, testear la demanda (o la no demanda) sobre ciertos temas, incluso si quieres incursionar en un área totalmente nueva. Este tipo de cursos se encargará de proporcionarte toda esta tremenda información de valor.

4. Incrementa tu base de contactos.

Un curso gratuito te entrega una suerte de inyección de esteroides a tu base de datos de clientes. Harás crecer tus listas para e-mail marketing de forma escandalosa. Es imposible que no suceda de este modo, ya que para inscribirse tus alumnos necesitarán dejar algunos datos como nombre, e-mail, área de negocios en la que trabajan, posiblemente su número de teléfono y cualquier otra información que le solicites al llenar su formulario de inscripción, es decir, tendrás datos de tus clientes, datos demográficos, laborales, etc.

5. Te permite conocer más a tu audiencia.

Un curso gratuito, además de proporcionarte todo lo que se menciona en el punto número cuatro, te permite conocer más en profundidad a tu audiencia y saber qué es lo que está demandando. Muchas veces al estar dentro de un área, creemos saber al derecho y al revés qué es lo que tu público objetivo quiere, y quizá tengas razón. ¿Pero qué sucede si no es así? ¿Qué sucede si tu audiencia está más interesada en aprender, por ejemplo, técnicas de marketing orgánico en redes sociales y no quiere saber nada con publicidad pagada o crashing? Claro, el crashing bien pulido, bien orientado a tu audiencia puede resultar una maravilla, pero ¿y si tu público tiene otros intereses? ¿Si quiere saber más sobre Marketing en TikTok en lugar de Facebook?

Un curso gratuito sobre un tema en particular y la demanda que tenga, sumado al feedback de tus potenciales alumnos, te entregará más información a este respecto como si fuese la mejor de las encuestas.

Entonces, es claro que en términos de ganancia económica no te significará un beneficio inmediato, así es que úsalos con estrategia, plantéalos como una forma de presentar tus formaciones y que éstas mismas conduzcan a tus prospectos derecho a tus cursos de pago y otras fuentes de ingreso. Pero ¡ojo! No porque sean gratuitos vas a descuidar la calidad de los contenidos. Recuerda que deben proporcionar suficiente valor para que tus alumnos quieran comprar tus otros cursos y convertirse en clientes frecuentes.

Los cursos gratuitos son una gran inversión de tiempo, parte de una poderosa estrategia de marketing de contenidos y formación que, a mediano o corto plazo, te dará réditos más que satisfactorios. Cuenta con ello.

Edutainment: Educación Entretenida

Hace algún tiempo atrás, una reconocida copywriter realizó el lanzamiento de una nueva edición de su curso (de copywriting, obviamente), y utilizó un método que me resultó muy novedoso. Este lanzamiento consistía en una serie de juegos que, en su desarrollo, recordaban mucho a las primeras versiones de los antiguos videojuegos de 8 bits. Me encantó la dinámica, y decidí ponerme a investigar más sobre el tema. Ahí fue cuando me encontré con este mismo método, pero ya aplicado en diversos sectores. Para mi sorpresa, no resultó ser nada nuevo; lleva décadas como concepto y viene siendo aplicado desde los años sesenta en otras latitudes. Ha sido utilizado en sistemas de educación primaria y secundaria por mucho tiempo y, hace un par de años, se trasladó al mundo digital.

Pero ¿qué método es este?  Se le conoce como Edutainment, una palabra con muchos años de existencia pese a no ser tan utilizada como debería ser. Leí por ahí que habría sido Walt Disney, o mejor dicho The Walt Disney Company, quienes habrían acuñado el término inicialmente, pero este no es un dato que pueda afirmar a ciencia cierta. Es más, hay quienes claman que el concepto de educar a través de juegos se le puede atribuir a Benjamin Franklin y su Almanaque de Poor Richard… pero estos son apenas datos de color, otro día podemos seguir hablando de historia.

¿De qué se trata?

La palabra está conformada por la fusión de los vocablos ingleses Education y Entertainment. La idea es simple: educación entretenida.  Dinámicas lúdicas e integradoras, donde el alumno aprende los contenidos del curso que esté tomando de un modo divertido, distendido y que le ayude a mantener la atención que muchas veces se pierde con los sistemas más tradicionales. Yo misma me he quedado dormida viendo videos de algún curso online de los que he seguido (porque prestar total atención por dos horas a una conferencia en video sin nada más que una persona hablando, requiere de mucho café, mate o una voluntad de hierro).

Existen muchos estudios, aunque no concluyentes, que afirman que un adulto puede mantener la atención en un tema durante 110 minutos; no obstante, esta atención es intermitente. La atención sostenida sólo podría mantenerse durante unos 10 o 20 minutos. No hay consenso respecto a estos períodos de tiempo, pero es clara la dificultad que existe al intentar mantener una atención constante por unos 30 minutos.

El edutainment utiliza una serie de recursos para aprovechar al máximo estos cortos períodos de atención de los alumnos, ya sea mediante videos, audios, juegos y otros elementos, a fin de que el proceso de formación sea entretenido y educativo. Y todo mediante dispositivos que tenemos al alcance de la mano y en las mismas plataformas que vemos constantemente.

Es importante aclarar que el edutainment no consiste en juegos exactamente. Que sean lúdicos no los convierte en juguetes. Se entiende mucho más como un estilo de aprendizaje, que tal como mencionaba un poco más arriba, se viene implementando desde aproximadamente los años sesenta en otras latitudes, si es que no termina siendo aún más antiguo.

La importancia de utilizar métodos como el edutainment hoy en día, puede marcar la diferencia entre un curso online exitoso, o uno que, por su pesadez, quede relegado al fondo de la habitación del mercado de la educación en línea. Aprendizaje y diversión se convierten en conceptos indispensables a considerar en la creación de cualquier proceso de e-learning.

En artículos posteriores, estaremos hablando de las ventajas (y quizá las mínimas desventajas) de este tremenda herramienta de educación.

Crea ahora tu curso en línea y conviértete en un “Edupreneur”

¿Qué es un edupreneur?

Actualmente para nadie es un misterio que, debido a la pandemia y el confinamiento, la forma de trabajar de muchas personas está cambiando. Por desgracia, este cambio que ha sido tan positivo para el mundo digital, ha incluido el cierre de muchos negocios físicos, los cuales se han visto forzados a digitalizarse, reinventarse, o morir en el intento.

Dentro de esta reinvención, muchas personas han estado buscando formas de monetizar sus conocimientos, experiencia y habilidades. En estos últimos meses la educación en línea ha tomado un lugar de privilegio. Existe, en efecto, un nombre en particular para denominar a estos emprendedores educativos: “edupreneur”, término que en inglés es el resultado de la suma de Educación + Emprendedor (education + entrepreneur). Los Edupreneurs, que traducido al español sería algo así como “Eduemprendedores”, conocen la trascendencia de su rol en esta nueva normalidad; la construyen día a día educando a la audiencia, brindando conocimientos de un tema en específico o ayudándole a desarrollar una habilidad en particular.

¿Por qué debería crear un curso en línea?

Simple: es rentable, atractivo, entretenido y te permite vivir la gratificante experiencia de saber que estás ayudando a otros a crecer y perfeccionarse en aquello en lo que tú eres bueno, en tu área de expertise. Tú mismo eres una fuente de recursos inagotables.

Dale un vistazo a estas ocho razones que te entrego acá, y mira lo fácil que puede ser crear, vender y comenzar ya tu propio curso online para convertirte en un edupreneur.

1.- Sólo necesitas tus conocimientos

Tal cual. No necesitas certificados especiales o credenciales de nada para crear un curso. Lo que sí necesitas es conocer muy bien tu área, saber muy bien de lo que estás hablando, algo que sólo podrás conseguir en base a tu experiencia y a tus conocimientos. Te sugiero de todos modos darle un propósito a la creación de tu curso, así podrás estar seguro de que vas a estar entregando un valor agregado con tu producto.

2.- La competencia se está llevando a tus clientes

Puede que estés conciente de este detalle o puede que no, pero en este exacto momento hay muchísima gente buscando aprender “justamente eso” en lo que tú eres un experto. Si no te apuras en crear tus propias formaciones, tus competidores —que obviamente es gente de tu misma área—, muy probablemente ya estén monetizando sus propios conocimientos y, al mismo tiempo, fidelizando a una audiencia que podría haber sido tuya.

¿Realmente tienes ganas de entregarle tan preciado tesoro a tu competencia? Considera que tus mismos clientes, aquellos que permanecen consumiendo el servicio o producto que actualmente tú les brindas, estarán muy probablemente interesados en aprender más sobre el área, y ¡ups! están buscando algo que tú no estás ofreciendo.

3.- Lo creas una vez, lo vendes quinientas…

Sean envasados, grabados o en vivo, una de las cosas excelentes de los cursos online es que estarás creando algo que podrás vender muchas veces. Ya has creado tu contenido y ya has organizado tu temario; incluso si es un curso por video llamada, el núcleo de tu producto ya está hecho.

Puede que decidas impartir tu curso una determinada cantidad de veces al año, con un número limitado de inscripciones, o quizá quieras mantener tu curso permanentemente abierto y que sea tu alumno quien decida su propio horario formativo. No importa cómo decidas ofrecerlo: es tuyo y puedes venderlo cuando quieras o cuando lo estimes conveniente.

4.– Te ubica en un lugar de autoridad de tu área

Esto no me voy a cansar de repetirlo: es como escribir un libro. Crear y vender un curso online te posiciona como un experto y referente de tu área. Pasas de ser un profesional destacado a un formador, una autoridad, alguien que enseña a otros cómo se hace el trabajo. Es decir, alguien que tiene mucha experiencia y conocimientos en su campo. Piensa en esto como usuario: “por algo está enseñando a otros, ¿no?”.

5.- Obtienes publicidad para tu negocio

Al posicionarte como autoridad en tu área llamas la atención. Ningún referente de sea cual sea su campo pasa desapercibido para otros. Es esta misma autoridad la que aprovecharás para promocionar no sólo tus cursos, sino otras áreas de tu negocio, ya sea a través de colaboraciones en blogs temáticos, info noticias, podcasts, videos, etc. ¿Te imaginas participando en un streaming como “invitado estrella”?

6.- Independencia geográfica

Esto es libertad para trabajar cuando quieras y desde donde quieras. Tu academia online básicamente estará alojada en tu laptop, por lo que puedes llevarla a cualquier lugar que desees, incluso si tus clases son a través de video llamada.

7.- Sin gastos en materiales

A diferencia de una academia física, una formación virtual no precisa de imprimir 50 copias de una guía de ejercicios, ni incurrir en gastos de material para tus alumnos. Todo se maneja en línea, toda gestión, interacción educativa, administrativa y comercial, como por ejemplo la publicidad y promoción, es completamente virtual.

8.- Interesante ingreso complementario

No sólo podrás disfrutar de las ventas que tu emprendimiento genere de forma directa, sino que también podrás generar contenido en formato curso para complementar y darle un valor agregado y diferencial a tu producto. Imagina que eres distribuidor de máquinas de coser: perfectamente puedes añadirle a tu producto un curso para aprender a utilizar a fondo y sacarle el máximo provecho a dicha máquina. Y así con cualquier producto o servicio.

No importa la forma en que decidas incluir tu curso como complemento de tu producto, al hacerlo puedes ofrecer un importante elemento de diferenciación y valor frente tu competencia.

Como hemos visto en varios artículos ya, la creación de cursos online se ha convertido en una interesante y muy importante fuente de nuevos ingresos. En estos días extraños que nos ha tocado vivir, donde de un día a otro fuimos “lanzados” y, en algunos casos, un poco obligados a digitalizar nuestros negocios y costumbres, es complejo incluso para las grandes compañías permitirse lujos como depender de una única entrada de recursos. ¡Ni hablar si ésta pasa por una interacción persona a persona con el cliente! Los cursos online son una gran fuente de ingresos, a prueba de pandemias. Utiliza todas esas habilidades, todos esos conocimientos y monetízalos. Tu experiencia es un bien valioso para otras personas. Así es que ya puedes comenzar a pensar en cómo se va a llamar tu próxima movida emprendedora que te convertirá en un “edupreneur”: tu propio curso online.

¿Cuántos tipos de cursos conoces?

Uno de los pasos clave en la creación y desarrollo de un curso en línea —y en general de cualquier curso—, es saber con exactitud cuál es el objetivo final que se persigue. En base a esto, debemos conocer las distintas alternativas con las cuales podremos llevar a nuestros alumnos a dicho fin.

Ya hemos conversado, en artículos anteriores, los pasos que debes seguir para crear un curso. Uno de los puntos fundamentales de este proceso es escoger la temática de tu curso.  Una vez que hayas decidido el tema, viene el momento de determinar qué quieres lograr en tus alumnos con tu formación. ¿Para qué o quién estás dictando tu curso? ¿Qué valor agregado obtendrán tus alumnos al cursar contigo? La creación de un plan de estudios orientado a un objetivo claro puede convertirse en un increíble aporte de innovación y cambio para tus alumnos. Tipos de cursos hay muchos; siempre va a depender de todas las consideraciones que debes tener presente a la hora de la planificación.

Revisemos algunas de estas categorías entre las cuales podrás elegir distintos niveles: básico, intermedio, avanzado, con Certificación, etc. Incluso puedes entregar parte de este curso gratis, por ejemplo una charla preliminar, a fin de que tus alumnos tengan la total claridad de qué es lo que recibirán al inscribirse contigo. Acá te cuento cómo funcionan alguno de estos cursos y su formato.

Un “mini-curso”

Es la síntesis del curso completo. Son muy populares actualmente, especialmente en las formaciones de mayor costo. En estos mini-cursos, que pueden ser de una a cuatro clases, se entrega contenido de valor educativo, y muchas veces se puede profundizar más respecto a ciertos temas. Lo aconsejable acá es entregar contenido de algunas áreas del temario que resulten realmente atractivas. Su objetivo es claro: darle a los alumnos una idea de lo que podrán encontrar en el curso completo.

Curso de Evaluación

Este formato es más que nada una orientación en la cual el alumno puede evaluar sus habilidades en determinada área. Su elaboración es muy simple y no requiere una gran cantidad de tiempo invertido. Por lo general son gratuitos, ya que uno de los principales objetivos es funcionar como lead magnet a fin de nutrir tu base de datos de correos.

Cursos de Orientación

Estos cursos son ideales para quien ya tiene una academia formada o cuyo proyecto educativo consiste en la oferta de varios cursos. Por lo general son gratuitos; la idea es mostrar a los alumnos los contenidos de distintas formaciones y darles una muestra de cómo funciona la academia, qué recursos tiene, con qué materiales se cuenta, cómo es la comunidad interna, la funciona comunicación con los instructores, etc.

¿Vas notando ya que realmente cada paso de un proceso formativo puede convertirse en un curso?

Cursos en Directo

Son un formato muy utilizado antes de cualquier lanzamiento grande. Su principal medio de comunicación son las sesiones programadas en directo, ya sea por alguna plataforma más tradicional (YouTube, Zoom, Meet), o a través de algún streaming de pago (webinars), lo que permite tener un mayor control de los alumnos que están interesados en el proceso, además de grabar la sesión, la que estará disponible por el tiempo que estimes conveniente.

Las sesiones en vivo pueden ser informativas, debates en un foro de discusión, etc. Los materiales que se entregan al final son, por lo general, una transcripción de la sesión en vivo y archivos descargables de las presentaciones.  Usualmente se abre un canal donde los alumnos pueden evacuar sus dudas, por WhatsApp o Telegram, por ejemplo. Es importante en este punto contar con un grupo de apoyo en redes para dar respuesta a las dudas e inquietudes de los alumnos.

Talleres

Los talleres son un tipo de mini-curso, pero mucho más elaborado, donde el instructor entrega conocimientos específicos a los alumnos, quienes tratarán de seguir las instrucciones al pie de la letra para obtener un resultado similar. Lo bonito de los talleres es que pueden ser, literalmente, de casi cualquier cosa: desde artesanía, pintura, manualidades, idiomas, meditación, yoga, hasta contabilidad, informática, marketing, etc.

Cursos Académicos Tradicionales

Estos son los cursos con una estructura académica clásica, que generalmente son validados por instituciones de educación superior. Muy utilizados antes de cursar algo que tenga una duración más larga, por ejemplo “Introducción a la Programación”. Cada sección consiste en una introducción a los distintos contenidos del curso, donde son expuestos y comentados, junto a una pequeña evaluación de habilidades. Este tipo de formación es el que utilizan los docentes por excelencia.

Cursos de Formación Profesional

Estos cursos son utilizados por las empresas para capacitar a sus empleados en cualquier área de su competencia, y así lograr un mayor compromiso de su parte en términos de permanencia y productividad. Agregan a los trabajadores inscriptos conocimientos, habilidades y nuevas competencias a desarrollar ya sea en grupo o en equipo. La formación corporativa es sin duda la que mayoritariamente utiliza este formato educativo.

Los Cursos “Days Challenge”

Nombres como “El 10 Days Challenge” o “Desafío de 30 días” son cursos que, bajo el nombre de desafío o challenge, intentan llevar al alumno por un camino de pequeños logros diarios o semanales, que van en aumento en cuanto a dificultad. El desafío final por lo general suele ser algún tipo de interacción real aplicando lo aprendido, ya sea en su propio negocio o con clientes de verdad. La ventaja que tienen estos cursos es que van paulatinamente internando al alumno hacia un objetivo.

Cursos de Certificación

A diferencia de los de Formación Profesional, los cursos de certificación no necesariamente son corporativos. Cualquier profesional debidamente calificado puede extender un certificado que garantice las habilidades y competencias que el alumno ha obtenido durante el desarrollo del curso. Sin embargo, hay áreas que son más exigentes que otras, y a veces no basta la certificación de un profesional conocido en su rubro. Por lo general, requieren del aval de alguna institución educativa o de alguna organización privada o gubernamental con más peso y prestigio.

Cursos de Cambio Conceptual

Estos cursos son muy interesantes. No pretenden entregar o enseñar ninguna competencia en particular, pero sí buscan darle un giro a la óptica que el alumno tenga sobre algún tema. Son muy utilizados para el desarrollo de las soft skills, como por ejemplo varias técnicas de Mindfulness, concentración, oratoria, puntualidad, habilidades sociales, automotivación, adaptabilidad, inteligencia emocional, etc.

Cursos Complementarios a los Productos Físicos

Tal como su nombre lo indica, son un complemento al producto que se vende en tu negocio, a fin de que el usuario/alumno pueda sacar el mayor partido posible a su recién adquirido bien. Son muy populares los cursos de optimización del uso de equipos informáticos, smartphones y otros elementos propios de la tecnología con la que actualmente contamos. No se trata sólo de un Manual de Uso, se entregan tips y datos interesantes, por ejemplo, a fin de conocer a fondo el producto que se ha adquirido.

Esto es apenas una pequeña muestra de la cantidad de formatos de cursos que podrás encontrar cuando decidas compartir tus conocimientos y monetizarlos para beneficio tuyo y de tus alumnos. Como podrás ver, no existe prácticamente nada que no pueda ser enseñado como una formación estructurada.  Lo único que tienes que hacer es decidirte y tomar acción. Créeme, con un simple estudio de mercado y un buen lanzamiento, tienes alumnos garantizados.

¿Estás preparado para crear tu primer curso online?

Tu primer curso en línea está más cerca de lo que imaginas

En el artículo anterior compartimos una serie de tips y consejos para comenzar a impartir un curso online: cómo definir su contenido, qué herramientas utilizar para desarrollarlo, etc.

Te diste cuenta que no era una tarea tan lejana a tu realidad y que perfectamente puedes convertirte en instructor creando tu propio curso, concentrándote tan sólo en lo que sabes. De hecho, ya tienes claro el tema, los objetivos educativos e incluso bosquejaste un temario.

Ahora es momento de ponerse a trabajar en el curso. Para esto, es necesario que algunas cosas las tengas resueltas.

Primeros pasos

Tiempo

Evalúa cuánto tiempo tardarás en crear tu curso online. Esto va a depender muchísimo del material que ya tengas elaborado, especialmente el que requiere más edición, como los videos. Claramente tardarás muchísimo menos si ya tienes todos los documentos en PDF y los videos grabados, de modo que sólo se trate de organizar los contenidos, crear guías de estudio y evaluaciones. Si no tienes más que una gran idea y alguno que otro contenido de valor por ahí, tardarás más; pero no desesperes, porque todo consiste en organizarse bien. La mejor forma para comenzar a elaborar contenido es armar un temario: desde lo más general hasta lo más específico.

Así es que si sólo debes organizar el material que ya tienes, y si le dedicas unas dos horas al día, tu curso puede estar listo en una semana. De ahí en adelante la ventana de tiempo va a depender de ti.

¿Será muy caro?

Es relativo. Nuevamente va a depender de los medios que hayas decidido utilizar para crear tu curso. Por supuesto que escribir textos en Word tendrá un costo mucho menor a realizar un video, donde además necesitarás un equipo más o menos decente para grabar tu contenido. Ok, siempre puedes utilizar tu teléfono de alta gama, o con características especiales para el audio y el video, pero no es recomendable. Estás tratando de vender un curso que has creado, tienes que poner lo mejor de ti en esta empresa para que salga todo  lo más cerca posible a lo perfecto. Puedes conseguir los elementos necesarios prestados, arrendarlos, o por supuesto comprarlos. Considéralo como una indispensable inversión que —y que no te quepa duda— recuperarás en el corto plazo.

Pero no todo es texto y video grabado. Hay muchas herramientas que están disponibles, incluso gratuitas, para que puedas volcar el contenido de tu curso en distintos formatos y enriquecerlo de manera voluptuosa. Uno de mis favoritos son los Webinars, que consisten en transmisiones por video donde puedes desarrollar los temas de tu curso, acompañándote de una presentación que mostrarás compartiendo pantalla. Además de esto, puedes dejarlo grabado, compartir material de descarga, links hacia artículos relacionados, etc.

Mi favorito: los podcasts. De a poco este sistema se ha ido valorizando mucho, tanto por creadores de contenido como por sus consumidores. Voy a dejarlo mencionado acá porque tengo pensado profundizar más adelante sobre esta maravilla desde donde tus alumnos incluso pueden tomar las clases mientras van conduciendo su auto.

¿Es muy difícil?

La primera vez que armé un curso —al final del artículo te revelaré de qué era, es muy friki para este momento—, estaba perdidísima. Sentía que me había embarcado en un lío del que ya no podría salir. Encima iba a tener que dictarlo como parte del programa del área de extensión de una prestigiosa Universidad. Como ya estaba comprometida, no me quedó más alternativa que calmarme y sentarme a trabajar.

¿Qué hice? Comencé a elaborar un temario y, basándome en mis conocimientos y lógica del asunto, logré redactar, de lo más general a lo más detallado, el contenido de mi curso. Utilicé todos los recursos con los que contaba en esos años: blogs temáticos, foros de discusión (sí, soy de esos años), conferencias a las que había asistido, charlas de las que formé parte como expositora, libros, muchos libros, etc. No dejé nada sin revolver para armar mi contenido. Lo increíble fue que, una vez que armé la estructura del curso, el resto fluyó como un río hacia el mar: directo, natural, espontáneo. Me di cuenta de que todos los temores que tenía eran exclusivamente el miedo a salir de mi zona de confort,  a enfrentar un desafío nuevo que, si bien me apasionaba, me resultaba a la vez amenazante. Finalmente, nada de lo que me ponía nerviosa sucedió. Armé ese curso y sí, me fue muy bien: no podía creer que tuviera tantos alumnos.

Entonces, la respuesta a la pregunta sobre la dificultad: no, no es difícil. Sólo precisa organización, dedicación y voluntad, algo que NOS SOBRA cuando estamos trabajando en un proyecto con el que nos sentimos cómodos. Toma tu blog, organiza tus artículos, busca las grabaciones de esos talleres que has dado, arma algo con eso. Aunque sea una prueba, lo importante acá es sacudirse los nervios, la confusión, lo “cómodos” que estamos en nuestra zona de confort y dar el primer paso.

¿Es rentable?

Una de las peores cosas que pueden hacer los creadores de cursos y formaciones es hacer promesas que no se cumplen y plantear metas imposibles: si alguien te ofrece un curso donde te promete que vas a hablar chino mandarín, de cero a cien, como un hablante nativo en sólo tres semanas y a un precio increíble, ¿lo comprarías? Lo primero que piensas es que nadie habla de la más absoluta nada a manejarse como un nativo del idioma —de ningún idioma—, en tres semanas. La promesa es incumplible, el precio es absurdo. El curso no funcionará, aunque su valor sea un chiste. Ese curso es “humo” y estás ante un “vende-humo”. Punto.


Y esta es una de las principales razones por las cuales tu curso DEBE TENER EL VALOR QUE MERECE. Si armas un tremendo curso, con un contenido impresionante, nivel premium, en el cual has dejado las pestañas y el alma en crearlo, y vas a cobrar dos dólares, nadie te va a tomar en serio. Tu público objetivo pensará que estás tratando de “venderles humo”.

Tu curso será rentable si cobras lo que realmente vale, con los pies en la tierra, de forma profesional y consistente.

Tu curso será rentable si conoces a tu público objetivo, si resuelves un problema que los aflija, si enseñas nuevas habilidades que les faciliten llegar a otros lugares y si ayudas a otros a alcanzar un objetivo valioso a un precio justo.

Tus conocimientos son oro en las manos de profesionales más jóvenes, de gente con menos experiencia, tanto en términos laborales como en hobbies. Los cursos online son una gran oportunidad para monetizar tus conocimientos; tienen un enorme potencial para generar ganancias, incluso de hasta seis cifras. Puedes encontrar desde una pequeña conferencia en línea, algo más interactivo como un webinar, hasta entrenamientos intensivos de días con alojamiento incluido, etc. Los valores son otro universo de posibilidades: encontrarás cursos desde unos pocos cientos de dólares hasta cifras insólitas, como certificaciones de 20 o 30 mil dólares.

Sin embargo, cambiar la vida de las personas, ayudarles compartiendo tus conocimientos y experiencia, es de un valor incalculable…  Hay cosas que, simplemente, no tienen precio.

PS: Prometí contarte sobre qué fue mi primer curso, jeje. Ok, aquí voy.

Seguramente viste o mejor, leíste El Señor de los Anillos u otra obra de J.R.R. Tolkien. Seguramente has oído hablar al menos del Anillo Único y las palabras en “el idioma de los elfos”… Bueno, uno de esos idiomas élficos era el Quenya, el lenguaje de los Altos Elfos. ¡Oh si! Tan friki como suena. Impartí en el área de extensión de una prestigiosa universidad en Santiago de Chile un curso de Quenya para que mis estudiantes hablaran y escribieran como los Elfos de Tolkien. Escribo Tengwarin (los caracteres élficos) y hablo Quenya.

No sé qué era más nerd: mi curso de Quenya, o la enorme cantidad de alumnos que tenía.

NO ME ARREPIENTO DE NADA