¿Estás preparado para crear tu primer curso online?

Tu primer curso en línea está más cerca de lo que imaginas

En el artículo anterior compartimos una serie de tips y consejos para comenzar a impartir un curso online: cómo definir su contenido, qué herramientas utilizar para desarrollarlo, etc.

Te diste cuenta que no era una tarea tan lejana a tu realidad y que perfectamente puedes convertirte en instructor creando tu propio curso, concentrándote tan sólo en lo que sabes. De hecho, ya tienes claro el tema, los objetivos educativos e incluso bosquejaste un temario.

Ahora es momento de ponerse a trabajar en el curso. Para esto, es necesario que algunas cosas las tengas resueltas.

Primeros pasos

Tiempo

Evalúa cuánto tiempo tardarás en crear tu curso online. Esto va a depender muchísimo del material que ya tengas elaborado, especialmente el que requiere más edición, como los videos. Claramente tardarás muchísimo menos si ya tienes todos los documentos en PDF y los videos grabados, de modo que sólo se trate de organizar los contenidos, crear guías de estudio y evaluaciones. Si no tienes más que una gran idea y alguno que otro contenido de valor por ahí, tardarás más; pero no desesperes, porque todo consiste en organizarse bien. La mejor forma para comenzar a elaborar contenido es armar un temario: desde lo más general hasta lo más específico.

Así es que si sólo debes organizar el material que ya tienes, y si le dedicas unas dos horas al día, tu curso puede estar listo en una semana. De ahí en adelante la ventana de tiempo va a depender de ti.

¿Será muy caro?

Es relativo. Nuevamente va a depender de los medios que hayas decidido utilizar para crear tu curso. Por supuesto que escribir textos en Word tendrá un costo mucho menor a realizar un video, donde además necesitarás un equipo más o menos decente para grabar tu contenido. Ok, siempre puedes utilizar tu teléfono de alta gama, o con características especiales para el audio y el video, pero no es recomendable. Estás tratando de vender un curso que has creado, tienes que poner lo mejor de ti en esta empresa para que salga todo  lo más cerca posible a lo perfecto. Puedes conseguir los elementos necesarios prestados, arrendarlos, o por supuesto comprarlos. Considéralo como una indispensable inversión que —y que no te quepa duda— recuperarás en el corto plazo.

Pero no todo es texto y video grabado. Hay muchas herramientas que están disponibles, incluso gratuitas, para que puedas volcar el contenido de tu curso en distintos formatos y enriquecerlo de manera voluptuosa. Uno de mis favoritos son los Webinars, que consisten en transmisiones por video donde puedes desarrollar los temas de tu curso, acompañándote de una presentación que mostrarás compartiendo pantalla. Además de esto, puedes dejarlo grabado, compartir material de descarga, links hacia artículos relacionados, etc.

Mi favorito: los podcasts. De a poco este sistema se ha ido valorizando mucho, tanto por creadores de contenido como por sus consumidores. Voy a dejarlo mencionado acá porque tengo pensado profundizar más adelante sobre esta maravilla desde donde tus alumnos incluso pueden tomar las clases mientras van conduciendo su auto.

¿Es muy difícil?

La primera vez que armé un curso —al final del artículo te revelaré de qué era, es muy friki para este momento—, estaba perdidísima. Sentía que me había embarcado en un lío del que ya no podría salir. Encima iba a tener que dictarlo como parte del programa del área de extensión de una prestigiosa Universidad. Como ya estaba comprometida, no me quedó más alternativa que calmarme y sentarme a trabajar.

¿Qué hice? Comencé a elaborar un temario y, basándome en mis conocimientos y lógica del asunto, logré redactar, de lo más general a lo más detallado, el contenido de mi curso. Utilicé todos los recursos con los que contaba en esos años: blogs temáticos, foros de discusión (sí, soy de esos años), conferencias a las que había asistido, charlas de las que formé parte como expositora, libros, muchos libros, etc. No dejé nada sin revolver para armar mi contenido. Lo increíble fue que, una vez que armé la estructura del curso, el resto fluyó como un río hacia el mar: directo, natural, espontáneo. Me di cuenta de que todos los temores que tenía eran exclusivamente el miedo a salir de mi zona de confort,  a enfrentar un desafío nuevo que, si bien me apasionaba, me resultaba a la vez amenazante. Finalmente, nada de lo que me ponía nerviosa sucedió. Armé ese curso y sí, me fue muy bien: no podía creer que tuviera tantos alumnos.

Entonces, la respuesta a la pregunta sobre la dificultad: no, no es difícil. Sólo precisa organización, dedicación y voluntad, algo que NOS SOBRA cuando estamos trabajando en un proyecto con el que nos sentimos cómodos. Toma tu blog, organiza tus artículos, busca las grabaciones de esos talleres que has dado, arma algo con eso. Aunque sea una prueba, lo importante acá es sacudirse los nervios, la confusión, lo “cómodos” que estamos en nuestra zona de confort y dar el primer paso.

¿Es rentable?

Una de las peores cosas que pueden hacer los creadores de cursos y formaciones es hacer promesas que no se cumplen y plantear metas imposibles: si alguien te ofrece un curso donde te promete que vas a hablar chino mandarín, de cero a cien, como un hablante nativo en sólo tres semanas y a un precio increíble, ¿lo comprarías? Lo primero que piensas es que nadie habla de la más absoluta nada a manejarse como un nativo del idioma —de ningún idioma—, en tres semanas. La promesa es incumplible, el precio es absurdo. El curso no funcionará, aunque su valor sea un chiste. Ese curso es “humo” y estás ante un “vende-humo”. Punto.


Y esta es una de las principales razones por las cuales tu curso DEBE TENER EL VALOR QUE MERECE. Si armas un tremendo curso, con un contenido impresionante, nivel premium, en el cual has dejado las pestañas y el alma en crearlo, y vas a cobrar dos dólares, nadie te va a tomar en serio. Tu público objetivo pensará que estás tratando de “venderles humo”.

Tu curso será rentable si cobras lo que realmente vale, con los pies en la tierra, de forma profesional y consistente.

Tu curso será rentable si conoces a tu público objetivo, si resuelves un problema que los aflija, si enseñas nuevas habilidades que les faciliten llegar a otros lugares y si ayudas a otros a alcanzar un objetivo valioso a un precio justo.

Tus conocimientos son oro en las manos de profesionales más jóvenes, de gente con menos experiencia, tanto en términos laborales como en hobbies. Los cursos online son una gran oportunidad para monetizar tus conocimientos; tienen un enorme potencial para generar ganancias, incluso de hasta seis cifras. Puedes encontrar desde una pequeña conferencia en línea, algo más interactivo como un webinar, hasta entrenamientos intensivos de días con alojamiento incluido, etc. Los valores son otro universo de posibilidades: encontrarás cursos desde unos pocos cientos de dólares hasta cifras insólitas, como certificaciones de 20 o 30 mil dólares.

Sin embargo, cambiar la vida de las personas, ayudarles compartiendo tus conocimientos y experiencia, es de un valor incalculable…  Hay cosas que, simplemente, no tienen precio.

PS: Prometí contarte sobre qué fue mi primer curso, jeje. Ok, aquí voy.

Seguramente viste o mejor, leíste El Señor de los Anillos u otra obra de J.R.R. Tolkien. Seguramente has oído hablar al menos del Anillo Único y las palabras en “el idioma de los elfos”… Bueno, uno de esos idiomas élficos era el Quenya, el lenguaje de los Altos Elfos. ¡Oh si! Tan friki como suena. Impartí en el área de extensión de una prestigiosa universidad en Santiago de Chile un curso de Quenya para que mis estudiantes hablaran y escribieran como los Elfos de Tolkien. Escribo Tengwarin (los caracteres élficos) y hablo Quenya.

No sé qué era más nerd: mi curso de Quenya, o la enorme cantidad de alumnos que tenía.

NO ME ARREPIENTO DE NADA

10 consejos imprescindibles para crear tu curso online

¿Quieres demostrarle a tus clientes y prospectos que eres muy bueno en tu área, qué sabes de lo que hablas y que puedes llegar a ser toda una autoridad en tu campo?

Pues entonces toma acción y anímate a crear tu primer curso online. Sí, leíste bien. Es hora de abrir esa caja de conocimientos que tienes almacenados por ahí, tomar toda tu experiencia y comenzar a compartirla con el mundo. No existe mejor forma de mostrar autoridad, sin la necesidad de halagarse a sí mismo, que desarrollar e impartir un curso.

¿Te parece una idea alocada, difícil, no sabes por dónde empezar? No te preocupes, es completamente comprensible sentirte un poco perdido o perdida al principio. Se vienen demasiadas preguntas, todas al mismo tiempo y te mareas un poco.  Por eso, acá te dejo una pequeña lista de ideas que puedes utilizar para comenzar a organizarte en la creación de un curso online exitoso porque créeme, una vez que comiences, no vas a querer parar.

1.  Escoge el tema de tu curso

Antes de nada, el tema de tu curso debe encantarte, fascinarte. No basta que te guste, debes apasionarte por él. Ese mismo sentimiento hará que tu curso tenga ese “algo” especial, que muchos otros no tendrán.

Siempre enfócate en tus propias habilidades, experiencias, talentos o lo que te gusta hacer, ya sea profesionalmente o como hobbie. No necesitas dar una cátedra universitaria sobre física cuántica, tiene que ser un tema que domines, que esté en tu área de expertise.

2.  Averigua si tu curso, tu idea, tiene demanda en el mercado.

Acá te va a tocar investigar el mercado. Hay un error muy, pero muy frecuente que se comete en esta fase, y es pensar que si existe mucha competencia en tal o cual tema, tu curso no tiene posibilidades. Es común ponerse a pensar  “esta gente lleva años enseñando, yo recién comienzo, me van a pasar por encima”. ERROR.  Si hay muchos cursos dictándose en el área que has escogido, es porque la demanda es alta. Piensa en esos mismos creadores que te han desanimado minutos atrás por su experiencia y trayectoria. ¿Crees que se han pasado horas creando un curso online para que nadie lo compre? ¡Por supuesto que no!  Ellos saben que si la demanda es alta es porque hay interés en el tema. No se te vaya a ocurrir pensar que “no vas a tener alumnos” sólo porque hay mucha gente enseñando lo mismo. La única forma en la que no tengas alumnos en un curso de alta demanda, es que lo hagas y lo mantengas en secreto, sin decírselo a nadie… Investiga más a fondo sobre el área que quieres trabajar y no te quedes con un par de “googleadas”.

3. ¿Cómo saber si mi curso tiene posibilidades?

Esto va ligado a lo que te comentaba en el punto anterior. Si te sientes algo inseguro o insegura sobre cómo debes comenzar a investigar si tu curso tiene chances de tener éxito, puedes empezar por verificar estos puntos:

  • ¿Hay gente hablando del tema?
  • ¿Hay gente buscando información o preguntando sobre el tema?
  • En los cursos de la competencia, ¿hay un vacío en los contenidos? ¿Algo que deberían contemplar pero que están dejando pasar, o están hablando de ello muy superficialmente?

Si respondiste “sí” a al menos dos de estas preguntas, y tu idea tiene un matiz de originalidad, un valor agregado que otros no tienen, ten por seguro que tu curso tiene muchas posibilidades de venderse muy bien.

4.  ¿Dominio web y Landing?

Tienes que tener claro si el curso que quieres ofrecer estará dentro de tu actual web, siendo una extensión de tu mismo negocio, si quieres que el o los cursos estén aparte pero mantengan tu marca, o si definitivamente prefieres que todo esté por separado.

En cualquiera de estos casos, vas a tener que crear ya sea una página nueva, un subdominio, o comprar un dominio aparte y montar tus cursos ahí, y para esto necesitas una Landing Page: una web donde tus potenciales alumnos lleguen y sean guiados de manera simple hacia la acción que requieras, por ejemplo suscribirse para recibir novedades en un boletín de noticias respecto a cursos o inscribirse.

Si optas por un dominio aparte para esta área, te recomiendo que mantengas la identidad de tu negocio. Ya sea el logotipo, algo así como “creado por”, los colores de tu marca, la tipografía, etc. Aunque sea un proyecto aparte, no dejes de marcar presencia.

5. Desarrollo del curso en línea

Con todas las decisiones anteriores tomadas, planificadas y en espera de concretarse, es momento de organizar el contenido de tu curso.

Lo primero que debes establecer es el objetivo de aprendizaje de tu curso, cuáles serán las nuevas habilidades que tus alumnos adquirirán y de qué les servirán en su vida profesional o en su cotidianeidad.

Elabora un esquema de contenidos. Esto lo puedes hacer dividiendo el programa del curso en temas principales y sub-temas. Parte siempre de menos a más, desde lo más simple a lo complejo, desde las bases hasta una mayor dificultad.

Este esquema lo debes tener muy claro antes de ir al paso siguiente.

6. Reúne la información y contenido de tu curso

Cuando comiences a volcar los contenidos que has decidido incluir en tu curso, el proceso de recolección de la información que saldrá de tu cabeza, de libros, de archivos y de todo aquello que formará parte de tu proyecto académico, puede llegar a ser MUY abrumador. No porque sea particularmente complejo, sino por la cantidad de material con la que debes trabajar. Debes tener todo más o menos estructurado (punto anterior) para determinar qué debes incluir y qué debes dejar fuera de tu curso.

Para surfear esta situación aparentemente estresante debes haber establecido el objetivo que quieras lograr con los alumnos tras tomar tu curso (ver punto 5).  Tener este propósito muy claro, te permitirá desechar todo lo que no está alineado con los resultados que esperas obtener tras el proceso de aprendizaje de tus alumnos.

7. Módulos, temario y plan del curso

Llegó el momento de darle forma a todo. Ya seleccionaste el material que utilizarás, habrás establecido los objetivos del curso y sabes qué información incluirás y qué información desecharás.

Puedes confeccionar el temario primero, de acuerdo al proceso de aprendizaje que consideres lógico (recuerda, de menos a más). Es momento de crear los módulos, las unidades, lecciones, etc., de un modo lógico, progresivo, de manera que construyan una secuencia fluida de estudio.

8. El “Cómo”

Es el momento de establecer la mejor manera de entregar cada lección del curso, y acá el abanico de opciones es muy amplio. Lo más usual es que los cursos se compongan de videos y textos, a lo que se le agrega contenidos de lectura recomendada, pero no es la única forma. Acá te dejo algunas alternativas a los videos y los pdf:

  • Considera seriamente los podcasts, que últimamente han levantado un vuelo que años atrás era inimaginable.
  • Desarrolla contenidos visuales sean lo suficientemente completos, pero no saturados, con el fin de entregar mucha información en un formato muy amigable.
  • Elabora actividades relacionadas con las lecciones y su dificultad.
  • Crea dinámicas pensando, preferentemente, en que éstas sean realizadas de forma individual. En los cursos online no es aconsejable armar “grupos de trabajo”, ya que por lo general, la gente prefiere manejar sus tiempos a su gusto.

Crea todo tu curso asegurándote que sus contenidos estén entregados de la forma más atractiva posible, manteniendo un buen equilibrio entre las herramientas visuales, audios, textos y por supuesto las prácticas, para garantizarles a tus alumnos una gran experiencia de aprendizaje.

9. ¡En marcha!

Bueno, todo creado, todo grabado, los pdf en su lugar, listos para comenzar. Tu curso ya está en condiciones de ser lanzado a tu público objetivo o cliente ideal. Pero si piensas que tu trabajo con tu curso ha terminado, te sugiero que le des una vuelta más a esta idea, porque ahora es cuando comienza la etapa que justifica toda la preparación que has estado haciendo durante estos días: es hora de vender tu curso.

Y para este fin, necesitas una estrategia de lanzamiento y de marketing para promoverlo.

Hay muchas cosas que debes evaluar:

¿Publicarás anuncios en Facebook o Instagram? ¿Google Ads, quizá? ¿LinkedIn? ¿Tienes una lista de e-mails, de suscriptores? ¿Tienes alguna estrategia de marketing de contenidos en mente, de redes sociales?

Lo sé, son muchas preguntas, y la lista puede ser perfectamente mucho más larga. Hay muchos matices en un lanzamiento y elementos a considerar dependiendo de la plataforma que escojas. Todo esto afectará directamente al precio de tu curso.

10. ¿Cuánto cobro por mi curso?

La pregunta del millón. Tienes un precio en mente, pero al comentarlo con colegas te dirán que estás regalando tu trabajo, mientras otros te preguntarán si se te soltó un tornillo. Lo cierto es que no existe un precio bueno o malo para un curso. Tampoco hay muchas “referencias” de mercado, ya que en una misma área puedes encontrar excelentes cursos en 297 dólares, y algunos desastres que bordean los dos mil dólares. En este punto, el precio lo tienes que poner tú: estudia y compara tu proyecto de curso con similares de tu competencia; interiorízate de cuál es el agregado de valor que los lleva a cobrar determinado precio por sus cursos, qué ofrecen, qué les falta, etc. Esto lo puedes realizar incluso a la par del proceso investigativo. Una vez que tengas esta información, ya estarás en condiciones de ponerle un precio a tu curso.

Un consejo: nunca pongas un precio muy bajo respecto a tu competencia, aunque sea tu primer lanzamiento. Esto puede generar la impresión de que tu curso es inferior en términos de calidad. Puedes hacer una oferta de 24 horas, pero preocúpate de respetar esta oferta, que realmente el descuento termine tras 24 horas. Sé coherente y camina paso a paso en esta materia, sobre todo si tienes considerado hacerlo por tu cuenta.

¡Buena suerte!

10 Razones por las que el Inbound Marketing funciona: Parte 2

Tal como te comenté en el artículo pasado, vamos a seguir revisando algunas de las muchas razones por las que el Inbound Marketing funciona.

La semana pasada, habíamos hablado de cuatro:

1 – Alcanza al cliente que deseas tener.
2 – Lleva tráfico orgánico a tu web.
3 – Permite a los clientes llegar a ti bajo sus propios términos.
4 – Construye relaciones de negocios.

Pero prometí diez motivos, así es que entremos de lleno en terreno y vamos a ver esas seis razones más por las que deberías aplicar el Inbound Marketing a tu negocio.

5. Se construye sobre sí mismo

Una de las herramientas más poderosas del Inbound Marketing es la generación de contenidos de valor. Es en este punto donde tu web cobra protagonismo. Todo el contenido que publicas en tu sitio, sigue siendo consultado y generando resultados por días, meses o años. El centro de operaciones de esta estrategia de marketing es tu página web.

Cuando compras espacios publicitarios, ya sea dentro o fuera del ámbito virtual, estás pagando para que tus anuncios sean publicados durante un período de tiempo determinado y para que aparezcan una cierta cantidad de veces; la publicidad en Facebook es un muy buen ejemplo de esto.  Cuando tus avisos salen, si es que están bien dirigidos a tu audiencia, tendrás un enorme incremento de potenciales clientes y ciertamente ventas. El problema viene cuando ese presupuesto se acaba: los anuncios ya no son visibles y los clientes que son atraídos por dicho método no aparecen más.

Por supuesto que puedes invertir nuevamente, las veces que quieras, en campañas publicitarias pagadas. Te traerá resultados, pero estos no serán permanentes. En cambio, cuando generas contenido de valor en tu web, tu única inversión es de tiempo. Y si deseas dejar estos contenidos en manos de algún redactor profesional, harás esa inversión una única vez y tu contenido podrá permanecer en tu sitio web todo el tiempo que tú quieras. Con una buena estrategia de SEO, tus páginas irán ganando terreno en los resultados de los motores de búsqueda, lo que aumenta el tráfico orgánico a tu web. Ni hablar lo que sucede a medida que tu emprendimiento o negocio se haga más conocido: además de tu audiencia habitual, ganarás nuevos lectores a cada hora del día.

Y no me voy a cansar de repetir la importancia del contenido que publiques, ya que de la calidad de éste dependerá el que tus lectores compartan tus artículos o herramientas con sus propios contactos o seguidores.

Para nadie debería ser sorpresa entonces que el ROI de las estrategias inbound sea altísimo, si se le compara con cualquier otro tipo de campaña.

6. Refuerza la reputación de tu empresa

El marketing tradicional exige que les expliques a tus potenciales clientes, sin dejar lugar a dudas, por qué deberían escogerte a ti y por qué deberían preferirte sobre tu competencia. Con el Inbound Marketing no necesitas explicarte, porque puedes demostrarlo. Al publicar artículos y contenido de calidad en tu sitio o redes, tus potenciales clientes asociarán esa calidad con tu marca.

Si tu contenido es realmente bueno, no dudes que será compartido por otros espacios informativos más populares, en podcasts, videos, etc. Tu marca llegará a un público mucho más amplio y las personas confiarán definitivamente en el nombre de tu empresa.

A medida que tu presencia aumenta en los espacios que visita tu público objetivo, tu marca se volverá familiar para los potenciales clientes. Esto es, literalmente, publicidad gratuita.

7. Hace avanzar a los clientes potenciales por el embudo de ventas

Con la inmensa cantidad de información disponible en internet, el consumidor actual investiga varias opciones antes de tomar una decisión final. Me imagino que tú también lo haces, todos lo hacemos. Los clientes realizan búsquedas de productos o servicios, visitan webs de algunas empresas que pueden entregarle lo que necesitan, comparan empresas entre sí, leen opiniones sobre los negocios que le interesaron, etc.  Todo esto es parte importante del proceso. De aquí la importancia  de tener claro qué tipo de información requieren sus prospectos en cada paso del embudo de ventas y qué es exactamente lo que necesitan para seguir avanzando por él.

Una buena planificación de Inbound Marketing ubica esta información en lugares estratégicos del embudo; incluirá potentes llamadas a la acción que animen a los futuros clientes a avanzar por éste hasta llegar a realizar la acción que deseas, ya sea una suscripción o, por supuesto, una venta.

8. Proporciona una gran cantidad de información

Uno de los puntos más importantes que ubican al Inbound Marketing en un lugar ventajoso, en relación a la publicidad tradicional, es la enorme cantidad de información que ofrece respecto a otras campañas publicitarias. Va más allá de sólo aumentar las ventas cuando una campaña esta en curso.

El Inbound Marketing te brinda información que te ayudará a ver el rendimiento de tus campañas de forma individual, con resultados precisos y medibles. Gracias a herramientas de medición de resultados podrás detectar a tiempo los puntos débiles de tu estrategia de marketing, y tomar decisiones basadas en datos duros sobre cómo enfrentar futuras campañas. Un ejemplo de estas herramientas es Google Analytics, donde puedes acceder a información detallada sobre el comportamiento de los visitantes en tu web: cuánto tiempo pasan en tu sitio, de dónde vienen, etc.

9. Se puede personalizar

Uno de los beneficios más importantes del Inbound Marketing es la posibilidad de personalizar los mensajes y orientarlos a visitantes y clientes potenciales muy específicos. En sistemas de marketing tradicional, se estila modificar el contenido de los anuncios en función de los datos demográficos disponibles en cada canal.

Es conveniente utilizar un software de automatización de marketing que se sirva de la información almacenada en las cookies, para comprender mejor la actividad de los prospectos en tu web: qué contenido leen, cómo se comportan en cada página, etc. Cuando un visitante vuelve a tu sitio durante una misma semana, el software puede reaccionar de distintas maneras para mejorar la experiencia de tu futuro cliente, como crear CTAs que le inviten a suscribirse a un boletín mensual, recibir actualizaciones de entradas por correo, etc.

El beneficio de la personalización de herramientas y la importancia de su uso, te ayudarán a brindarles a tus clientes una experiencia ajustada a sus intereses. Esto es, por lejos, mucho mejor que intentar llegar a todos los visitantes con una estrategia genérica.

10. Crea una marca cohesionada

Una planificación correcta te permitirá integrar varios canales de marketing. El SEO, el marketing de contenidos y las redes sociales podrán ser unificados bajo una imagen cohesionada y coherente, que fortalezca la marca de tu emprendimiento o negocio.

El Inbound Marketing te permite crear contenido relacionado con todas las facetas de tu negocio, y serán los visitantes de tu web o redes quienes decidan qué aspecto es más importante para ellos. Lo principal es siempre mantener el mismo estilo y tono: que siempre se escuche la “voz” de tu marca. Además de reforzar tu emprendimiento, facilitará que tus prospectos utilicen el canal que ellos prefieran.

Cómo podrás haber notado, el Inbound Marketing sólo suma y suma beneficios. Se ultra enfoca en brindar una gran experiencia a los clientes y prospectos, además de entregarles valor agregado en todos y cada uno de tus canales. Utilizar las estrategias y herramientas que te brinda, sobre todo en estos momentos de complejidad “socio-sanitaria”, te permitirá situarte por sobre tu competencia o, al menos, sacarle unos buenos kilómetros de distancia.

¿Te animas?

10 Razones por las que el Inbound Marketing funciona: Parte 1

Ya se nos va marzo. Increíble cómo vuela el tiempo cuando se pasa bien (¿?)…

¿Recuerdas que estábamos hablando de Inbound Marketing y sus estrategias? Bien, vamos a darle otra vuelta de tuerca pero esta vez desde la perspectiva netamente de los beneficios.

Al comparar el Inbound Marketing con los métodos tradicionales, la estrategia inbound los supera siempre en términos de resultados. Se encuentra en el extremo opuesto del espectro de estrategias de marketing convencionales porque, si bien los métodos tradicionales llegan de alguna u otra manera a un público muy masivo, no están orientados a una audiencia específica, y por lo tanto se pierde mucho tiempo y dinero al dirigir una campaña de marketing generalista.

El Inbound Marketing, aunque también utiliza herramientas masivas de difusión como, por ejemplo, la optimización en motores de búsqueda (a.k.a. SEO), marketing de contenido y Redes Sociales, tiene un objetivo más específico en términos de audiencia. Recordemos que uno de los objetivos del inbound es atraer tráfico orgánico hacia nuestras webs.

Hay muchas ventajas al “inboundizar” nuestro negocio (ese verbo me lo he inventado en el artículo anterior). Vamos a ver algunos de estos beneficios:

1 – Alcanza al cliente que deseas tener

El Inbound Marketing está hecho para llegar a las personas que están realmente interesadas en tus productos o servicios. Si generas contenido pensando siempre en dirigirte a tu público objetivo, los visitantes interesados en dichos temas llegarán en forma natural. Y si bien es cierto que no todas estas personas tienen, al menos por el momento, la intención de comprar lo que ofreces, sino que están más bien buscando información y nada más, aun así el porcentaje de futuros clientes es inmensamente mayor gracias al contenido generado especialmente pensando en ellos.

Adicionalmente, los clientes que llegan a tu web a través de cualquier canal en el cual estés trabajando contenidos para tus productos o servicios, van a recorrer tu web; al menos irán a la sección de productos o servicios y muchos de ellos querrán saber de valores. Por tanto, si alguno de estos potenciales clientes se pone en contacto contigo, debes saber que éste ya se encuentra familiarizado con tu oferta y que tiene interés en trabajar junto a ti.

2 – Lleva tráfico orgánico a tu web

Dos de los aspectos claves en cualquier estrategia de Inbound Marketing son el SEO y el Marketing de Contenidos (atento que se viene pronto un artículo sobre esto último). 

Esta explosiva combinación da como resultado tráfico orgánico calificado a tu web, uno de los  ingredientes claves de tu receta para convertir visitas en clientes.

El contenido informativo y de calidad de tu web deberán estar optimizados con palabras claves o keywords que resulten un imán para tus clientes.

Mientras más contenido de calidad generes, más crecerán las oportunidades de subir en los buscadores gracias al SEO. Un detalle importante para resaltar acá: Google, por ejemplo, clasifica individualmente las páginas, no el sitio completo. El contenido que produzcas es, entonces, lo que te permitirá ubicarte en los primeros lugares de los motores de búsqueda y lograr más tráfico.

Mientras mejor sea tu estrategia inbound, tendrás mayores posibilidades de alcanzar un importante nivel de tráfico en tu web, y más potenciales clientes estarán dispuestos a contactarte.

3 – Permite a los clientes llegar a ti bajo sus propios términos

Seamos sinceros, nivel “brutalmente honestos”: ¿A quién le agradan los avisos cuando estás viendo un video de tu mayor interés? Encima con temas que NADA tienen que ver con lo que estás viendo. En lo personal, me ha pasado que al entrar en un video de un muy excelente canal argentino de Física, me aparecen hasta lo insufrible avisos de cierta aplicación de autos de alquiler, o de otra aplicación muy conocida de delivery de comida… ¿Qué se supone que debo hacer? ¿Dejar todo lo que estoy haciendo y ponerles atención? Eso no sucederá. No veo la hora que terminen (para peor ya casi ninguno trae la opción de saltarse el anuncio xD).

Con el Inbound Marketing esto no sucede: nunca interrumpes a tus potenciales clientes porque son ellos quienes llegan a ti y tú estratégicamente has elegido dónde poner tus anuncios. Además, has generado contenido de valor que aparece en las búsquedas de tus prospectos, de modo que, cuando necesiten algún producto o servicio que tú ofreces, llegarán a tu web gracias a su propia investigación y la interacción con tu negocio será algo natural. Tienen todo el tiempo del mundo para permanecer en tu página web y conocer tu oferta.

¿Vas viendo ya la diferencia? El futuro cliente puede tomar decisiones informadas sin tener que ser convencido de nada. He escuchado a varios profesionales del marketing, inbound y outbound, considerar a la publicidad pagada como la estrategia de marketing más masiva y a la vez más sobrevalorada.

4 – Construye relaciones de negocios

A ver, muchísimas, quizá la mayoría de las empresas tradicionales, usan estrategias de marketing con el único objetivo de generar ventas. Hasta “ventas” estamos de acuerdo, de otro modo no sé qué estamos haciendo todos aquí. Y si bien vender es un objetivo más que importante para cualquier negocio, no es el único ni es el más importante. Con el Inbound Marketing puedes construir relaciones con tus clientes que van más allá del “tú me compras, yo te vendo”: estableces redes profesionales; es a ti a quien acuden cuando necesitan algo de tu área.

En lugar de sólo intentar comunicarte con tu audiencia con argumentos de venta, puedes entregarles, gracias a tu contenido de valor, información adicional útil sobre los productos o servicios que ofreces. Tus potenciales clientes saben y valoran esto.  Piensa en tu propia experiencia como consumidor: es muy distinto contactar a un vendedor que sólo trate de venderte algo a contactar a alguien que esté realmente dispuesto a ayudarte.

En las redes y cualquier canal de comunicación que uses, asegúrate de contestar todas sus preguntas e inquietudes, todos sus comentarios de manera oportuna. Haz todo lo posible para evacuar cualquier preocupación que tus potenciales clientes tengan. De este modo generas un sentimiento de confianza hacia ti y tu negocio (fidelización).

Y cuando cierras una venta no tienes por qué detener ahí la relación comercial. Las estrategias Inbound contemplan, entre otras herramientas, el blogging: una oportunidad única para situarte en un lugar de referente de tu área o líder de tu sector.

***

No puedo creer lo largo que me ha salido este artículo. Si lo subo todo ¡no terminarás de leer más! Así es que vamos a dejar una segunda parte para la próxima semana y ahí te cuento más razones por las cuales el Inbound Marketing funciona, ¿te parece?

Continuará…

Inbound Marketing para hacer crecer tu negocio: El Regreso

Luego de un par de días de descanso, hemos regresado para continuar con nuestra “saga” sobre Inbound Marketing. Para refrescar tu memoria, habíamos quedado en que el Inbound Marketing se basaba principalmente en Atraer, Interactuar y Deleitar (hay otros autores que apuntan a más pasos, pero estos son los puntos fundacionales).

Teníamos entonces que “Atraer” tenía como objetivo principal justamente atraer futuros clientes a nuestra web, blog, perfil de Instagram, o donde sea que tengamos nuestra base de operaciones digital.

“Interactuar” se refería a convertir a aquellos prospectos, que no nos conocen ni conocen nuestros servicios o productos, en clientes.

Y finalmente “Deleitar”, referido a proporcionar contenido de valor para fidelizar a nuestros clientes.

Todo enfocado en los clientes. Las estrategias de Inbound SIEMPRE deben estar centradas en los clientes, y por supuesto que para eso debemos conocerlos muy bien. Esto es básico, pero a pesar de que en términos generales se entiende bastante bien la idea, no siempre se aplican los conceptos correctos. Me explico: ¿Cuántas veces has leído “buyer persona”, “cliente ideal” o incluso “público objetivo” en la misma oración, interactuando como si fueran sinónimos? Lo sé, muchas. Pero lo cierto es que, si bien son conceptos parecidos, poseen algunos tecnicismos que los diferencian. Vamos a revisarlos:

Primero: Público Objetivo

Acá nos referimos a nuestro público desde una óptica muy general, con poca información en comparación con las otras categorías. Por ejemplo, si tienes un negocio de zapatos y tu público objetivo son los jóvenes, estás definiendo esta audiencia solamente por su edad. Para pasar a otra clasificación, necesitas más datos: nivel socioeconómico, saber si estamos hablando de estudiantes o de trabajadores jóvenes, etc. Como puedes notar, el término es muy amplio, pero es sumamente necesario para empezar a definir a ese cliente exacto al que quieras llegar.

Segundo: Cliente Ideal

Tal como su nombre lo sugiere, es el cliente de tus sueños, aquella persona a la que le tenderías una alfombra roja para recibirla en tu negocio. Adora tu producto o servicio y lo recomienda como si fuera un embajador de tu marca. Conocer el perfil correcto de este cliente es clave para tu estrategia de marketing y de contenidos inbound; ahorrarás tiempo y dinero mientras más información de tu cliente ideal manejes.

Tercero: el Buyer Persona

Acá es donde ya terminas hilando muy fino a tu cliente ideal. Este concepto se basa en el cliente ideal, pero se diferencia de este último en que tu buyer persona deja de ser un “perfil” y pasa a ser una “entidad viva”. A tu buyer persona es a quien le pones nombre, edad, actividades y te figuras su vida en base a toda la investigación que has hecho respecto a sus hábitos e intereses. El buyer persona es a quien diriges de lleno toda la estrategia de Inbound Marketing de tu producto o servicio, escribiendo y orientando toda la publicidad hacia él o ella.

“Inboundizando” tu emprendimiento o negocio

¿Qué vendría a ser “inboundizar” un negocio? Bueno, me imagino que a alguien más se le debe haber ocurrido este término antes. Si no es así, lo reclamo como propio (©) porque es la manera más directa que se me vino a la cabeza para explicar, en simple y obvio, cómo aplicar los Principios Inbound a tu emprendimiento.

Imagina a estos principios como si fueran preceptos; no reglas estrictas, sino sugerencias que ayudarán a llevar a un máximo nivel todas las interacciones entre tu negocio y tus prospectos o clientes. Y ojo que aquí no hablamos de un pergamino de “mandamientos”; se trata de cosas muy simples y que sin duda ya tendrás implementada más de una.

A) Estandarizar

Haz que tu negocio gane consistencia. Es muy desagradable para un cliente hacer una pregunta en mensaje privado de Instagram, por ejemplo, y recibir una respuesta completamente diferente a la que le habías dado hace dos días por Whatsapp. Todos hemos pasado por esto alguna vez, reclamamos diciendo que “nos están paseando” por los distintos departamentos de una empresa y en todos lados dicen cosas distintas. Evita a toda costa este problema; si un cliente hace una misma pregunta a tres personas diferentes dentro de tu negocio, asegúrate que siempre reciba la misma respuesta.


B) Personalizar

Genera un gran impacto positivo. Si quieres que tus clientes estén encantados con la atención que reciben de tu parte, y más aún, si gracias a esta atención es que prefieren pagar un poco más por tus servicios o productos en lugar de ir con la competencia, personaliza todas las conversaciones e interacciones que tengas con tus prospectos o clientes. Utiliza la información que tienes en tu base de datos de contactos, y en lugar de mandar contenido y respuestas tipo “Querido cliente 504, usted es muy importante para nosotros”, contextualiza tus mensajes en base a conversaciones previas. Es la mejor forma para que los clientes se sientan valorados y puedan confiar en ti.

C) Optimiza tu estrategia

Debes estar pendiente de todas y cada una de tus estrategias de marketing y de todos tus canales de comunicación. Es la única manera en que lograrás descubrir fortalezas y por supuesto, debilidades y todo aquello que debe ser modificado en el acto. Determina cuáles son las mejores interacciones de marketing, ventas, servicio al cliente, etc., y a través de qué canales funcionan mejor. No es lo mismo entregar servicio al cliente, por ejemplo, a través de un formulario web que mediante Whatsapp.

D) Empatiza con tu cliente

La base de la metodología Inbound es tener la capacidad de ponerse en los zapatos de tu cliente. Nunca olvides que los términos “prospecto y cliente” se utilizan para determinar en qué estado está la relación comercial con una PERSONA, y como tal, todas sus emociones y sentimientos cuentan, son importantes. Ten clarísimo este punto al dirigirte a ellos. Ofréceles orientación e información sincera y clara (no humo), siempre teniendo en cuenta su punto de vista.

Aplica estos preceptos y notarás de inmediato una transformación en la forma en que eres percibido por tus clientes.